LIVINGSTONE PARTE HACIA LA AVENTURA AMERICANA DEL DAKAR

El piloto bilbaíno, que vuela mañana hacia Buenos Aires, se convertirá en el primer piloto del Estado en participar en la carrera de motor más dura del mundo por tercera vez en solitario.
Será también uno de los tan solo siete pilotos que participan sin copiloto en el Dakar.
El Rally Dakar atravesará Argentina, Bolivia y Chile a través de 9.000 km divididos en 14 etapas entre el 3 y el 17 de enero.
El piloto bilbaíno será galardonado con el premio ‘Valores Humanos y Dedicación' que otorga la Asociación de la Prensa Deportiva de Bizkaia.
La preparación técnica y mental, fundamentales para afrontar el reto, que someterá a los pilotos a temperaturas de 50 grados y al mal de altura, entre otras ‘trampas'.
El principal objetivo de Livingstone pasa por terminar la carrera.




El más difícil todavía en la más dura, la más cruel de las pruebas deportivas de motor.
Es lo que materializará el aventurero y piloto bilbaíno Ignacio Corcuera ‘Livingstone' en su tercera participación en solitario en el Rally Dakar, que comienza el 3 de enero en Buenos Aires con la etapa de largada, el acto de inicio del rally. Livingstone partirá mañana desde Bilbao hacia la capital argentina para adentrarse en una prueba en la que los pilotos deberán completar 9.000 kilómetros de dunas, pistas pedregosas y otras muchas trampas a través de Argentina, Chile y Bolivia en un total de 14 etapas.

El piloto bilbaíno, con el dorsal 410, cuajará un desafío único, de nuevo con la colaboración del Ayuntamiento de Bilbao. Será el primer piloto del Estado que participe una tercera vez en solitario en la historia del Dakar. En esta 37ª edición, será, de hecho, uno de los tan solo siete pilotos que conducirán sus todoterrenos en solitario, y el único del Estado.

La proeza, junto a la entrega que ha mostrado en toda su vida deportiva, le ha hecho merecedor del premio ‘Valores Humanos y Dedicación' que otorga la Asociación de la Prensa Deportiva de Bizkaia. Su hija, María Corcuera, recogerá mañana el galardón, mientras su aita vuela hacia Argentina, en la gala anual que celebra la asociación de periodistas.

En Sudamérica le espera el reto único del Dakar, pero también la obligación de haber aprendido de los errores de sus dos participaciones anteriores. El equipo Euskadi 4x4 que dirige Livingstone alcanzó la octava etapa en 2012, en una de las consideradas criba, cuando llegó 10 minutos más tarde de lo marcado por la organización. Al año siguiente corrió peor fortuna: una avería eléctrica en el cuadriciclo con el participaba le dejó tirado en la primera etapa.

Corcuera contará, por ello, con un coche totalmente adaptado para la prueba. A lo largo de los últimos meses, el coche, un Mitsubishi Montero Di-d Ralliart, con el que ya participó en la edición de 2012, se ha sometido a una rehabilitación completa. El todoterreno, de 230 CV, cuenta ahora con un motor y una suspensión completamente renovados y una estructura aligerada por medio de fibra de carbono. 

También se ha suprimido al completo la parte electrónica del vehículo, desde la calefacción al aire acondicionado, más fácil de averiarse debido al polvo, las vibraciones y las altas temperaturas. “Hemos aprendido de los errores en las dos participaciones anteriores; por eso hemos adaptado el coche de acuerdo a la experiencia”, sostiene. Según el piloto y el equipo de mecánicos, ahora el 4x4 cuenta con todas las garantías para terminar la prueba.

Preparación mental

En el apartado psicológico, también la mentalización es condición indispensable para adentrase en el Dakar. Las altas temperaturas –hasta 50 grados en el interior de los vehículos, la altitud de la carrera –de 3.000 metros de media y con pasos de 4.500 metros- añaden dificultades añadidas a la de ir en solitario. “La dificultad de ir sin copiloto no se multiplica por dos, sino por tres”, señala Livingstone.

Todo ello se suma al rompecabezas diario de la orientación, así como lo que va introduciendo la organización del Dakar. Por ejemplo, las dunas no solo representan un  obstáculo técnico para los coches y para los pilotos. Su dificultad va mucho más allá. “A mediodía, con el sol en lo alto, las dunas parecen un terreno llano; y nada más lejos de la realidad, porque eso complica, y mucho, el ver una solución para superarlas”, señala el piloto.  

El conductor de ambulancias, convertido en piloto de raids desde hace más de 18 años, vuelve así a la aventura, como lo ha hecho a lo largo de rallyes por todo el mundo. Fue por lo que entre los compañeros del motor, se le quedó el apodo de ‘Livingstone'. Por eso, y porque siempre ha buscado el reto de competir en solitario. Entre su larga trayectoria de méritos, por ejemplo, ha recibido el premio especial en el Rally de los Faraones, al ser el primer y único participante en haber concluido la carrera en solitario, sin copiloto ni asistencia.

Entre sus otras muchas pruebas, destacan la de localizar los cuatro puntos cardinales extremos de Libia dentro de la 'Expedición Bilbao: Lybian Winds Rose', una hazaña en solitario de más de 8.500 kilómetros, que ningún otro piloto había logrado realizar con anterioridad. También figuran en su expediente la Trans España, la Vuelta España, la Vuelta a Túnez, la Vuelta a Senegal, la Coronel Tapiocca Expedition Track en Mauritania y la Transafricaine Classic. 




Mercurio Media.
Noviembre 2014.













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