FRENOS TRASEROS


Bueno vamos al lío, en esta ocasión veremos los frenos traseros, los de tambor, pues los de disco son similares a los delanteros, que ya vimos en el articulo anterior, y procederíamos de igual forma, tomando las precauciones oportunas: soltaremos la ruedas en el suelo, y procederemos a elevar el coche, habiendo calzado antes las ruedas anteriores, si utilizamos el gato del vehículo procederemos conforme al manual de uso y entretenimiento, si el gato es de taller o de botella hidráulica, lo situaremos en un punto firme bajo un triangulo de la suspensión trasera si esta es independiente, bajo una mangueta del diferencial o bajo este mismo si la suspensión es por puente rígido. Una vez arriba calzaremos el coche, con un caballete, si no lo tenemos podemos utilizar un taco de madera macizo. Observar que si elevamos el coche apoyándonos en el chasis o en la parte inferior de la carrocería, aparte del riesgo de abolladuras, deberemos levantar todo el recorrido de la suspensión que en algún caso puede llegar a los 30 o 40cm, antes de elevar la rueda del suelo. Una vez este la rueda en el aire, y con el coche convenientemente calzado, la retiraremos y tendremos a la vista el tambor de freno, procederemos a marcar su posición con una tiza, bien por la parte de atrás, llamada espejo, o desde el centro hacia fuera, dependiendo del método de fijación del mismo al buje de rueda, (esto lo hacemos para no perder la referencia de su posición de cara al posterior montaje y así guardar el equilibrado del buje).

La sujeción del tambor puede ser de varias maneras, las más corrientes serian por medio de tres o más tornillos, o bien por la tuerca que ajusta los cojinetes del buje, en el caso de los tornillos exteriores utilizaremos siempre la llave o destornillador adecuados, para evitar redondearlos, o descabezarlos, pues suelen estar bien apretados por efecto del polvo y el tiempo. Actuaremos con firmeza sobre ellos, dando tirones secos, unos golpes de martillo sobre la cabeza de los tornillos suele ayudar a desclavarlos, en cualquier caso más vale maña que fuerza.

Si la sujeción se efectúa por la tuerca central que ajusta los cojinetes, procederemos a retirar el guardapolvo que la cubre, suele estar alojado a presión, y necesitaremos unos alicates grandes, de pico de loro por ejemplo (también los hay específicos para este cometido), para poder extraerlo, o bien con ayuda de un martillo pequeño, podremos dar unos golpecitos a los lados alternativamente hasta que salga de su alojamiento. En cualquier caso conviene tener a mano unos tapones o guardapolvos nuevos, para sustituir los usados al motar de nuevo, los encontraremos en tiendas de repuesto o más fácilmente en el concesionario de la marca, no suelen costar mucho, de tres a seis euros, aproximadamente, y un guardapolvo deteriorado puede ocasionar una avería grave y costosa, al perder su estanqueidad, y permitir el paso del polvo o agua al interior de los rodamientos.

Una vez retirados los guardapolvos, nos encontraremos con la tuerca que ajusta los cojinetes, debería estar envuelta en grasa, la cual retiraremos con un trapo limpio, si la tuerca lleva un pasador para evitar que se afloje, retiraremos este con ayuda de unos alicates, y aflojaremos la tuerca, esta suele ser grande, y tendremos que buscar la llave adecuada para evitar deteriorarla, ojo, en algunos casos y si estamos desmontando el lado izquierdo, el del volante, la tuerca puede soltar al revés, roscas a izquierdas, para evitar aflojarse por el sentido de rotación del buje.

Una vez la hayamos retirado, podremos quitar el tambor, pero ojo, los cojinetes también saldrán y debemos tener mucho cuidado con ellos y ser especialmente escrupulosos en su manejo, los pondremos sobre una superficie limpia, respetando su orden, así como el de las arandelas de ajuste que lleven, no es necesario limpiar la grasa que tengan adherida pero procuraremos que no se nos unte de polvo.
Puede parecer un poco lioso, pero si prestamos un poco de atención al desmontar veréis que es sencillo, y lógico.

Para proceder al montaje realizaremos la operación inversa, observando que los cojinetes pueden ser cónicos y untando la superficie de rodamiento de los mismos con un poco de grasa, no en exceso. Ajustaremos la tuerca hasta hacer tope, y apretaremos un poco, para después soltar hasta que el buje gire libre, los cojinetes no deben quedar frenados, pues sino podrían griparse. Pondremos un pasador nuevo para bloquear la  tuerca si esta lo llevara, y montaremos el guardapolvo con un golpecito en el centro del mismo, procurando no deformarlo.

En otros casos el tambor se sujeta al buje con los mismos tornillos que la llanta de la rueda, por lo que al quitar esta queda libre, pero son los menos, en cualquier caso tener en cuenta que lo aquí indicado es para los caso más generales y corrientes, puede variar en casos concretos.
Puede ser normal tener que dar unos golpes con el martillo a los lados del tambor para desclavarlo, y poder retirarlo, tener en cuenta que no debemos tener puesto el freno de mano, ni ninguna marcha, para que este gire libre.
Una vez fuera tendremos a la vista las mordazas de freno, el Bombin, los sistemas de ajuste automático de las mordazas y el mecanismo del freno de mano.
Deberemos tomar las precauciones sobre los materiales que contienen amianto, así que nos pondremos la mascarilla, y no soplaremos el polvo del interior del tambor ni de la superficie de las mordazas, lo barreremos con una brocha seca, pasaremos una lija de grano medio por la superficie de las mordazas, para devastar la capa superficial que suele endurecerse, y también por el interior del tambor, no hace falta lijar mucho, solo un poquito, cuando la superficie de las mordazas blanquee un poco ya es suficiente, eliminamos las virutas y ya esta. Si el grosor de las mordazas fuese inferior a un milímetro y medio, 1'5mm. os recomiendo que las cambiéis, operación que deberemos realizar en un taller o concesionario, pues requiere de conocimientos avanzados y en muchos casos de utillaje especializado, nuestra misión ha terminado, no os aconsejo ir más allá, pues podemos liarnos con algún muelle, o clic, y tener que llevar el mecánico a casa, con la consiguiente factura de órdago.

Volveremos a montar el tambor haciendo coincidir las marcas de tiza que hicimos antes, si el tambor va sujeto con tornillos, o procediendo como hemos descrito arriba si se sujeta con la tuerca de ajuste de los cojinetes, en los coches actuales no es necesario ajustar las mordazas pues estas se ajustan automáticamente, si nuestro coche es más antiguo, podremos ajustarlas nosotros, procediendo por los tornillos que se encuentran detrás del tambor en la cara interior o espejo, a ambos lados, y que por el frente en el interior del tambor correspondes a unas levas excéntricas que ajustan las mordazas contra las paredes del tambor. Girando los tornillos hacia abajo, hasta dejar frenado el tambor y soltando un poco para que vuelva a girar, podemos dar unos golpes con el martillo en las paredes del tambor, para que las vibraciones ayuden a ajustar las mordazas, el tambor debe girar libremente, sino se podría calentar en exceso.

Ya conocemos un poco más nuestro sistema de frenos, no debemos olvidar que se trata de efectuar un mantenimiento cuidadoso, pero en ningún caso prescindiremos del taller, si observáis la más pequeña anomalía, no seáis salseros y acudir a un profesional, no lo olvidéis, JUGAMOS CON LA VIDA.




 
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