TUBOS DE ESCAPE


Os voy a contar algo sobre el sistema de escape de nuestro todo terreno, veréis que es fácil de mantener y el rendimiento de nuestro motor lo agradecerá,  y también nuestros oídos.

Debemos tener en cuenta que debido a nuestra natural vocación campera, y a la situación rastrera, por lo frecuente, del tubo de escape, aunque la altura libre de un cuatro por cuatro no es por lo general pequeña, es bastante fácil que después de un día de excursión heavy volvamos a casa con un ronroneo más alto de lo habitual, las zonas trialeras, las piedras por sorpresa en medio de la pista o los pasos de cresta pueden dejarnos su firma, o simplemente dejarnos sin nada, en el tubo de escape.

Las consecuencias pueden repercutir en el rendimiento del motor, ya que si perdemos o perforamos un silencioso, la capacidad de retención del sistema se vera mermada o anulada, lo que se dice a escape libre, con la consecuente perdida de potencia en el motor, sobre todo en bajos, tan importantes en nuestra practica, (ya lo dice el proverbio "Tan despacio como sea posible, tan rápido como sea necesario" de una conocida marca de la Gran Bretaña), también corremos el riesgo de inhalar gases que se colarían en el habitáculo a trabes del piso del coche, con el consiguiente riesgo para la salud de sus ocupantes, aparte del ruido que haría nuestro vehículo, que aunque más racing, ya no se lleva, pues hasta los coches de rally en la actualidad van silenciados.

Debemos tener en cuenta que no es lo mismo gasolina, que diesel, y si nuestro coche es de gasolina, por su composición química, los radicales libres, la condensación de vapor de agua en su interior, etc. Va a deteriorarnos más frecuentemente el sistema de escape, que en el caso de los vehículos de gasoil, donde este goza de una vida natural más larga. Debemos  revisar el sistema de escape siempre que hayamos circulado por zonas trialeras, o después de realizar vadeos, y en todo caso si observamos un incremento del ruido del coche, así como si notamos vibraciones sospechosas en los bajos, u olemos a gases en el interior del habitáculo.

Para lo cual lo ideal es disponer de un elevador, o en su defecto un foso, a que soy de un gracioso…, pues como yo tampoco gozo de esos alardes tecnológicos, a bucear bajo el todoterreno, como siempre, tendremos precaución de dejar enfriar el coche ya que podemos quemarnos fácilmente, sobre todo en la zona del catalizador si lo llevamos, pues este trabaja muy caliente; si observamos que hemos perforado alguna parte, o que simplemente se ha caído, tendremos que reponer el trozo afectado, los tubos suelen ir en segmentos, y su reposición no plantea muchos inconvenientes, deberemos untar con aflojatodo abundantemente la zona de unión entre dos trozos, así como la abrazadera que los aprieta, y con paciencia soltar completamente la misma, si no sale por si mismo golpear con la ayuda de un cincel y un martillo la zona de unión de los dos trozos, cuidando de no dañar el trozo sano, en casos reticentes y con las debidas precauciones podremos emplear un disco de corte pequeño para abrir la zona de unión entre los tubos y así poder sacarlos, no es habitual que se pongan muy pesados, pero a veces ocurre, esto es debido a los efectos del tiempo y la exposición del sistema a distintos agentes oxidantes que crean lo que se llama una soldadura química, principalmente en los vehículos de gasolina. Es importante que nos ayude alguien, sobre todo a la hora de montar el trozo nuevo, pues estos suelen ser grandes y pesados, sobre todo los silenciosos, y mientras los embonamos unos a otros hay que mantenerlos en vilo, también podemos ayudarnos con un gato que tenga una buena base, hay que buscarse las mañas, las sujeciones que lleva el tubo de escape al chasis del vehículo suelen ser a base de silembloc de goma que generalmente entran a presión, precaución para no lastimarse.

En el caso que solo lo hayamos aboyado, si la abolladura no es muy profunda, aunque influye en el rendimiento del motor, podremos dejarla estar, quien más y quien menos llevamos el tubo de escape bollado, si esta es considerable, como para dificultar la salida de los gases, deberemos cambiar el tubo afectado, en cuanto a los parches, depende si la pared del tubo esta en buenas condiciones, en el caso de los silenciosos suelen ser finas de grosor y encontrarse deterioradas en su interior por la corrosión, como ya dije antes sobre todo en los vehículos de gasolina, y intentar soldar un trozo de chapa para tapar un agujero puede ser muy frustrante, y terminar por poner el tubo nuevo, siempre habrá que valorar que nos merece más la pena. No esta de más echar un vistazo de vez en cuando al sistema aunque no notemos nada raro, si observamos que esta ahumado por algún  punto, significa que tenemos una fuga de gas, y deberemos corregirla, siempre es bueno a la hora de montar el tubo nuevo untar con un poco de grasa la boca del mismo, para facilitar su apriete y evitar perdidas, ya que la grasa ayuda a que deslicen los dos metales, consiguiendo mayor estanqueidad, si la fuga la detectamos junto al bloque del motor en la zona del colector de escape, se trata de la junta, suele quemarse con el tiempo, fijándonos un poco también podemos sustituirla nosotros mismos, solo hay que soltar los tornillos que sujetan el colector de escape al bloque, retirar este del mismo y poner la nueva junta untada con un poco de grasa, en algunos casos abra que soltar el tubo de escape del colector para tener más movilidad, y tener cuidado de no golpear ni tocar las aspas del turbo, pues quedaran expuestas, en caso de llevarlo.

En los coches actuales sobre todo en los de gasolina, nos encontraremos con el catalizador, que aunque parece un silencioso no lo es, y en su interior lleva diversos metales tales como platino, iridio, paladio, níquel, etc. Este sirve para reducir la cantidad de gases contaminantes que un motor de explosión expulsa a la atmósfera, con el tiempo su vida útil se ve mermada debido a que llega a saturarse, sobre todo si utilizamos gasolinas con plomo, y deberemos cambiarlo por uno nuevo, esto puede ocurrir después de ochenta o cien mil kilómetros, aunque con las mecánicas actuales y la utilización de gasolina sin plomo su vida útil puede ser superior, en todo caso ya nos lo dirán si hace falta cambiarlo en las revisiones del concesionario, o en su defecto en la ITV.



 
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