TRANSAMAZÓNICA CHALLENGE 2012 - Crónicas de la Expedición (2)

ITAITUBA - APUÍ
Salida: Itaituba
Destino: Apuí
Km: 700km

Dormimos un poco más, tomamos el desayuno, organizamos los coches y Marcão hizo las soldaduras de amortiguadores. En el almuerzo, en el propio hotel, el grupo se reunió, sólo hubo un comentario, que los tres últimos días fueron los mejores de la TAC. Los tres días entre Itaituba y Juruti fueron fantásticos, campamento, baño cascada en medio de la nada, ayuda necesaria, distribuyendo regalos a los niños que están lejos de todo y ver una maravillosa sonrisa en sus rostros. Un ferry sin ninguna seguridad, dormir en una casa "embrujada" (Cabare), circular por una carretera llena de enormes árboles, Mognos, lapachos, la carretera sigue intacta, abierta de árboles, enfrentan peligrosos descensos y ascensos, atolladeros y muchas erosiones, fue una mezcla de aventura y felicidad, todos dijeron en voz alta que habían amado todo y el grupo ahora es más fuerte y coherente. Fue una gran aventura, más de 40 árboles cortados, callos en las manos, más 6 campamentos y mucho más por delante.

Salimos de Itaituba a las 15:00 hs hacia Jacareacanga, carretera 412 km, antes de detenerse a ver los rápidos de Tapajós, que brevemente con las nuevas 5 hidroeléctricas que se encuentran en planificación serán destruidas.

En el camino para Jacaré nos encontramos a Leandro Paschoal, Marcos Passos y a Carlos Ferreira, miembros de la segunda fase de la TAC 2012, pero como llevabamos mas de cinco días de retraso para el encuentro, ellos siguieron el viaje sin el grupo, lamentandolo, Leandro tiene un compromiso en São Paulo y no podía esperar para ir a la Labreá y volver. Fue un abrazo de grupo y seguimos ruta aprovechando las bellezas y algunos tramos de barro hacia Marabá, quizás el año que viene nos encontramos y hagamos la ruta juntos.

La carretera era relativamente buena, con algunas zonas muy rotas, en un momento dado, aproximadamente a las 21h00hs caimos en una gran erosión en el descenso de un valle, para quien no conozca esta región está llena de profundos valles con bajadas empinadas y ascensiones, lástima era de noche y  no pudimos observar la belleza de estos valles, pero disfrutamos con una montaña rusa natural en la noche, me recordó la Disney Space Mountain, muy lindo!

Al caer la erosión en Juruti, mi barra de torsión rompió en dos lugares, con el coche bajado y con un poco mal manejo, pero sin comprometer el trabajo del día. Poco después, Giovanni rompió los dos amortiguadores traseros. Llegamos a Jcaré sobre medianoche y a la posada. Era cerca de las siete de la mañana, Giovanni en los talleres, para reemplazar los amortiguadores y la Hilux para rehacer la soldadura, esta vez más fuerte.

Partimos de Jacaré a las 10:45 hs y tomamos la carretera a Apuí, donde nuestro amigo Matheus estaba preparando una barbacoa con el encargado de una propiedad familiar. Unos 140 km de Apuí, 29 km de Río Sucunduri el Troller de Cabare arranco los seis tornillos de la rueda derecha, Caio, que estaba justo detrás en L200 con Matheus vio la escena y ordenó a todo el mundo detenerse. Como dijo Cabare, "ahora sí!!!". Desmontamos el semi-eje, retiramos la base de tornillos completa y seguimos para Apuí, Matheus y yo en el frente y el resto del convoy detrás. Cabare y Landry estaban en la carretera esperando nuestro regreso.

Como la balsa de Sucunduri es hasta las 18:00hs, pasarán la noche en el Troller. En Apuí compré tornillos nuevos, no los originales, pero otros, cogi una moto-taxi, aquí una moto va mucho más rápido que el coche en estas carreteras malas y enviamos la pieza para entregar a Landry, para volver a montar la rueda y venir a nuestro encuentro antes de la medianoche. Mientras tanto, el grupo está en la barbacoa de Matheus.


JURUTI A ITAITUBA
Salida: Juruti
Destino: Itaituba
Km: Aproximadamente 350
Dias: 3


Día entero aguardando el barco para Manaus, en la madrugada la decepción, frustración e irritación, la empresa de navegación informó la medida errada de la entrada del barco y solamente pudieron entrar el Troller de Matteo y Jorge, eso sí, con los neumáticos completamente desinflados conseguirían entrar, como el coche del Matteo estaba averiado e imposibilitado de seguir viaje por suelo siguió en el barco, juntamente con Marco, su compañero y nuestro amigo Cesar, que hubo recibido una promoción y necesitaba ir urgente para asumir la nueva patente.

Volvemos hacia los hoteles y en el comienzo de la mañana comenzamos a ver las posibilidades de salida de Juruti, balsas solamente en la otra semana, los demás deberíamos rodar. Posibilidades vistas y resolvemos seguir hacia Itaituba por una carretera de madereros.

Contratamos dos motoristas con conocimiento en la región, una vez que hasta llegar a la balsa de Repartimento, una pequeña villa en la ribera del río Marú, existían diversas carreteras de madereros y no teníamos el tracklog de esa carretera y así sería imposible hallar los caminos hasta Repartimento. Jonanta y un ayudante fueron al frente y el grupo siguiendo. Retornamos 70km en la carretera para Santarém y cogemos la derecha en un camino de tierra con mucha agua y grandes erosiones.

La carretera fue quedándose cada vez más off road y Cabaré con su Troller 4x2 estaba enfrentando en el brazo y en el bloqueo las erosiones, si el Troller no tuviera bloqueo sería prácticamente imposible hacer el trayecto. Después de que subimos una pirambeira, de los centenares que tendríamos por el frente, encontramos una L200 de la vigilancia militar provincial de la Sema volviendo de una inspeccion en una hacienda cuya incautación de madera suma más de 27millones de reales. Encontramos la L200 con el tornillo de centro del fajo de resorte derecho partido, teníamos dos tornillos de esos, además de las herramientas y equipamientos para hacer el cambio de la pieza. Tuvieron una lotería.

Nuestro leñador Jonantan es mecánico y se ofreció a intercambiar, cogí mis herramientas y el Hi-lift y comenzamos el trabajo de reparación, entretanto mucha conversación con el grupo y el Capitán pasándonos las informaciones sobre el trabajo de la corporación, en cerca de una hora y poco habíamos reparado la L200. Los policías se quedaron muy agradecidos, si no fuera por nuestro grupo estarían en el clavo hasta ahora, una vez que el equipo no posee ningún equipamiento de contacto o rescate, además de la falta de equipamientos en el vehículo para enfrentar adversidades de la carretera. Aquí se queda una salva por falta de recursos del gobierno con su efectivo, además de pocos hombres fiscalizando la región los que existen no poseen estructura para trabajar adecuadamente.

Seguimos enfrente y como ya estaba cerca de oscurecer y fuimos informado que la carretera estaba en una región de conflicto de tierra y madereros y con eso era peligroso seguir por la noche, por eso resolvemos pernoctar en Cachoeira do Aruá en una posada en la ribera de la caída de agua, bien simple, pero muy agradable. Hicimos una cena, conversación y fuimos a dormir.

Salimos de Cachoeira en dirección a Repartimento, una pequeña villa donde cogeríamos una balsa que cabe dos coches por vez y haríamos una subida de río de una hora y media. Cuando llegamos en la comunidad el líder no quería dejar que pasemos, ya que en Febrero pasó un grupo de jipeiros de Florianópolis y estropearon la carretera del otro lado del río, carretera cuya comunidad utiliza para desplazarse en las extracciones de castaña y como el grupo de Floripa se quedó “jugueteando” por la carretera cavaron todas las trillas, impidiendo el desplazamiento de los locales, además de que habian dejado mucho basura en la comunidad. Aquí cabe más una resalva: nuestro grupo al llegar a pequeñas ciudades no deja basura, recogemos lo que producimos y llevamos en los vehículos hasta una ciudad de porte y con sistema de recogida de basuras.

En la villa de Repartimento nuestro compañero Hélio Amâncio reunió la chiquillería en el grupo escolar y hizo más de una charla sobre ecología y como podemos vivir en una relación armoniosa con la naturaleza. Personas de Santa Catarina, Jair y Giovanni, llevaron ropas y juguetes para donar y vimos muchas familias contentas y la chiquillería feliz y sonriente con los presentes que recibieron.

Después de mucha conversación con el líder de la comunidad conseguí su consentimiento y comenzamos el proceso de transportar los vehículos. Aquí se queda una pista a los amigos jipeiros que transitan por la región, acuérdense que la comunidad depende de lo que resta de carretera, entonces eviten destruir los pasajes y puentes y pingelas.

Coloqué el Land 130 de Giovanni con El Troller de Jorge, era el vehículo más pesado con el más leve, el próximo sería el Troller de Cabaré con el Land 110 de Hugo. Mientras, estábamos haciendo el rancho, de hecho, quien cocinó hoy fue Matheus, finalmente entre ida y vuelta de la balsa son 2 horas, haya paciencia, iremos a pernoctar en el otro lado del río y seguir el día siguiente para Itaituba.

Ahora era la hora de las pickups, como tendríamos que hacer travesía por la noche me quede para ser el último. A las 17:00hs partieron la L200 y la Navara, casi que no cupieron las dos en la balsa, ambas fueron con las ruedas traseras en el límite de la balsa y con las trasera en el aire. Marcão se quedó para ir conmigo, ambas pickups poseen base guincho en los parachoques y la solución fue que colocamos los coches invertidos, para mejorar la distribución de peso y que puedan caber, usábamos uno de los guinchos para atracar y sacar la balsa, pero al final dio todo correcto, sólo un susto, en la tentativa de colocar los dos coches encima, Marcão dio un golpe de frente en la Hilux que casi la lleva al río, pasado el susto comenzaba otra aventura.

Al quedarse por último, haremos la travesía de noche, además de que no pudiéramos apreciar visualmente nuestro riesgo, pero necesitamos seguir hacia Itaituba y allá intentar arreglar la tracción del Troller de Cabaré y soldar los amortiguadores de la Ranger, que se partieron nuevamente. Además del motor de partida de la Land Rover de Hugo que dejó de funcionar.

La travesía de balsa hube comenzado medio tensa con el casi buceo de la Hilux en el río, cerca de 10m de profundidad, nuestro piloto de la "tuc-tuc", pequeña embarcación de madera con motor Agrale diesel de un cilindro que produce un sonido característico que es conocido como "tuc-tuc". Volviendo a nuestro piloto, estaba borracho, el encargado del motor más aún, tensión total y ya en la primera curva del río entramos selva adentro con los coches, hube comenzado la epopeya de la travesía del río entre Repartimento y la hacienda los demás nos esperaban.

Primera entrada en la selva, fueron 8 batidas en la selvaa con la balsa, 2 entradas de frente con el barco y más unas decenas de la batidas laterales, el barco era estirado por la inercia de la balsa y rodaba, mucho trabajo, una oscuridad total y sólo una linterna de mano para orientar al piloto del barquito y dos rabetas, pequeñas canoas con motores de mano, que auxiliaban en la travesía.

Marcão subió en la caja de la Hilux y amarró su silla y comenzó a gritar como se debería conducir la embarcación, yo estaba pescando de sueño y Luiz Figueira en todo el tiempo diciendo una celebre frase suya "eso va a dar meeeeeeeeeeerda". Cerca de tres horas después llegamos a la hacienda, normalmente se lleva 1:20h la 1:35h de travesía, el personal ya preocupado que hubiera ocurrido algo, fue en la verdad una gran aventura, digna de la TAC.

Llegamos vivos y con los coches aún encima de la balsa, descargamos y fuimos tomar un baño en la casa de la hacienda que estaba a nuestra disposición, sin energía, pero con una bella azotea donde armamos las redes y un baño. Quién tenía barraca de techo durmió en la barraca, yo y Luiz nos quedamos en la planta baja, ya no tenía espacio en el balcón del primer piso de la casa, segundo decía Cabaré. Después de todos acomodados nos despertamos con un estruendo, Landry se cae con red y todo, mucha risa y volvemos a dormir, de hecho, quien lo consiguió, yo aún no, era una sinfonía de ronquidos y flatulencias explosivas que no hubo dejado ni la floresta de alrededor dormir.

Siete de la mañana todo el mundo despertado y cogemos carretera, teníamos unos 200km por el frente y ni sabíamos como estaba la carretera. Un bellísimo camino abierto en la floresta con mucha erosión, lodo y subidas enormes que hacían que los vehículos derrapen. Mucha agua en las pozas y "PAU", eso aún, más arboles para cortar y fueron tres arboles grandes, mi moto-sierra, pilotada por Matheus dio cuenta, pero fue sufrido, un tronco nos llevo 3 horas para cortar y estirar. Los guinchos IRONMAN de la Hilux y del Troller de Cabaré trabajaron al límite, pero no negaron fuego y estiraron varios troncos con varias toneladas.

Una grande atolada de la Hilux, de hecho ser "buey-de-piranha", entró en lodo y la Hilux se hundió y era tanto lodo que la base del guincho arranco la Hilux, pero el guincho IRONMAN con cabo de Kevlar estiró de la Hilux. Seguimos enfrente y mucha erosión en las subidas y descendidas, gran trabajo técnico de dirección y coordinación de los que estaban fuera orientando.

Llegamos en un arbol con cerca de 1 metro de diámetro, fueron 3 horas de mucho trabajo y dos guinchos, una vez que la moto-sierra se quedó presa al cortar, felicidades para los equipamientos utilizados, principalmente a los guinchos IRONMAN, que resistieron a todo esfuerzo de uso. Después de que perder 3 horas en ese árbol estábamos preocupados con lo que venía por frente y habíamos pasado por dos bifurcaciones anteriores, seguimos por el rumbo, pero preocupados si estábamos en la carretera correcta. Algunos Kms y encontramos una casa con un habitante, alegría total, finalmente no podríamos volver atrás, ya que no teníamos con que cruzar el río, la balsa fue contratada para traernos, pero de este lado del río no tiene habitante, solamente cuando el dueño de la hacienda está.

Conversamos con el hacendado y confirmamos la carretera, además de saber con más exactitud la distancia hasta Itaituba. Seguimos enfrente y pocos Kms después un puente caído, rehicimos y más emoción con el barranco y ceca de 4 metros de altura para caerse. Todos pasaron y  mas erosiones y pirambeiras, nuestro objetivo ahora era llegar al bar llamado "Pancadão", que definiría nuestra trayectoria hasta la ciudad y seguimos enfrente, dos arboles más para cortar y el tiempo pasando y la noche cayendo, cerca de ocho de la noche llegamos a la otra hacienda, de un foraneo de Cabaré, inclusive con mismo nombre Antonio, que nos informó que estamos cerca de Pancadão, carretera acabada, erosionada y llena de agujeros y llegamos a Pancadão.

Parada estratégica, finalmente desde 7:00hs que rodábamos y no habiamos ni tomado café. Algunos del grupo bebieron algo helado y comemos una buchada, cosa light. Cogemos carretera nuevamente y 42km después estábamos en Itaituba. Llegada conmemorada, mañana a arreglar el coche de Marcão y seguir por la Transamazônica en dirección a Humaitá.



Crónicas de días anteriores.


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Sergio Holanda.
Marzo 2012.



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