EURO4X4PARTS WEST TRANSÁFRICA 2012 - Guinea Conakry, Costa de Marfil y Burkina Faso

4 de abril del 2012. Guagadougou.

Nos hemos levantado tarde y Paloma, que hace todo el viaje completo y yo nos hemos ido a desayunar.
El coche lo han lavado a mano por fuera y dentro (no demasiado bien) por menos de un euro.
El calor es tremendo y aprovechamos el día para poner todo en orden.
Esta noche llegará el resto del grupo.


3 de abril del 2012. Ouagagadougou. Burkina Faso

Nos pusimos en marcha más tarde de lo previsto debido a que quisimos sacar dos tarjetas para poder llamarnos por teléfono y tardaron más de una hora en hacerlo. Su consabida lentitud pero que nos fastidió. Por la carretera había multitud de controles y en todos nos pedían los papeles del coche. Sin embargo, a 30 kms de la frontera, vimos un gran control de aduana que nos abrieron la barrera sin preguntar nada y a continuación la de salida haciendo señas de que continuásemos, lo cual nos apresuramos a hacer contentos de no perder más tiempo. Por fin llegamos a la frontera y a provechamos para comer allí en uno de sus chiringuitos en los que había bebida fría y todo. Nos acercamos a la policía que nos selló los pasaportes y nos indicó la aduana para sellar el carnet de passage que nos lo habíamos pasado pero allí nos dicen que ellos no pueden sellarlo y que debíamos retroceder 30 kms, precisamente a la aduana donde no nos habían pedido nada para sellar allí. Cabreados y con un calor realmente asfixiante, retrocedimos y en un momento estaba el sello, nuevamente volvimos a la frontera, pasamos a territorio burkinabe y en la policía sacamos los visados temporales para entrar en el país y tardaron dos horas. Su lentitud nos exasperaba. Ya casi de noche terminamos de hacer todos los trámites aduaneros y nos apresuramos a continuar los 500 kms que nos faltaban todavía. Ya no encontramos controles pero sí carros sin luces, camiones averiados en medio de la carretera sin señalización alguna y tuvimos un par de sustos. De madrugada y tremendamente cansados, sobre todo yo que ayer me comenzó un catarro y me sentía fatal, llegamos a un hotel en la capital y allí nos quedamos. Las tres gallegas no iban a poder dormir porque en dos horas se tenían que ir a coger el autobús que en día y medio las llevaría a Cotonou para coger su avión de vuelta a casa, así que nos despedimos tristemente, nos hubiera gustado mucho que se quedaran pero no podía ser.


2 de febrero del 2012 Korhogo

Tras la tormenta llegó la calma y por la mañana hacía un sol radiante y la gente estaba descansada. Fuimos a desayunar a uno de los kioscos cercanos a la prefectura de la policía mientras recogíamos los pasaportes y tardamos una hora en hacerlo debido a la lentitud con que esta gente hace las cosas. No es que las hagan mal, ni mucho menos, es que lo hacen de otra manera y sin prisa alguna pero con ganas de hacerlo bien. Esto es en todo el país, parece que la población está en huelga de celo. Nos pusimos en marcha circulando lentamente por el remolque, había muchos badenes y algún que otro punto complicado para el remolque. Sin el remolque, evidentemente, haríamos muchos más kms. Cuando llegamos a la población donde supuestamente comenzaba la carretera, nos enteramos que seguía la pista otros 70 kms. En los mapas todas estas pistas figuran como carreteras. El paisaje era muy bonito, grandes bosques y muchos poblados de casitas redondas de adobe y techos de paja o cañas con gente muy simpática, todos nos saludaban y mostraban señas de gran alegría al vernos pasar, daban ganas de quedarse un rato con ellos pero el tiempo manda. Por fin llegamos al asfalto y por él llegamos a la población de Korhogo que es bastante grande. Mientras hacíamos una reunión para organizarnos, calló el diluvio universal y estuvo lloviendo toda la noche. A Jordi no le importó mojarse al igual que la noche anterior y se fue bajo la lluvia a buscar un hotel. Cuando todos llegamos, tardaron más de media hora en dar la primera habitación y casi dos horas en darnos la nuestra que lógicamente era la última. Como parecía que nunca íbamos a llegar a la capital burkinabe, decidimos romper el grupo por fuerza mayor y yo continuar al día siguiente directamente con las chicas a Ouagadougou. Por la noche cenamos pintadas que son las gallinas de guinea, como pavos negros con pintitas blancas cuya carne está muy rica


1 del 4 del 2012. Onnienne. Costa de Marfil

Por la mañana José Manuel, afortunadamente, se ha levantado muy bien. No han venido niños, de lo cual nos hemos alegrado mucho. Pronto hemos llegado al puesto fronterizo de Ndijila donde hemos hecho las formalidades para salir del país pero hemos tardado como dos horas porque todo lo hacían muy despacio. Aquí hemos encontrado agua embotellada que nos hemos apresurado a comprar. A pesar de no ser muy tarde, ya hacía calor aunque a la sombra era muy soportable. En un par de kms salíamos de Guinea y entrábamos en Costa de Marfil. El camino empeoraba y en el primer pueblo nos han sellado la entrada del coche pero hasta llegar a una población, cuyo nombre no recuerdo en este momento, a veinte kms, no nos sellaban el pasaporte. Hemos arribado al pueblo y nos han parado los policías que estaban a la entrada bajo una gran sombra, han pedido los pasaportes y tras mirarlos mucho, parecía que no sabían que hacer con ellos, han llamado dos veces por teléfono a sus superiores para pedir instrucciones y se pusieron a escribir la lista de coches. Pusieron el número uno y comenzaron en prosa de la siguiente manera: A día tal, en el puesto tal, llega un grupo de cinco coches con 16 personas que vienen de España y que han cruzado por la Guinea antes de llegar a Costa de Marfil…. El coche uno les llevó media hoja y en tiempo para que os hagáis idea, Luis y José, cogieron un juego de damas de los policías y les dio tiempo a echar una partida. Cuando comenzaron con el número dos, hicieron dos llamadas telefónicas y finalmente les dijeron que no hicieran nada y que nos llevaran directamente a la policía. Subimos a los coches, recorremos los cien metros que nos separaban de la oficina y entramos. El calor ya era fuerte y dentro se notaba como humedad, bebías y sudabas. Tuvimos que estar todos presentes para que pasaran la lista con los pasaportes. No querían sellar los pasaportes y comenzaron a decirnos que teníamos que tener una lista con el itinerario y poblaciones por las que queríamos cruzar y que sin él no podíamos pasar, luego nos comentaron que nuestra embajada no les había llamado para comunicarles que íbamos a ir y que si la embajada no llamaba que no podrían autorizarnos el paso y finalmente que la gente que hace turismo y quiere visitar su país, viene en avión pero que la gente que viene por vía terrestre desde otro país para cruzar el suyo, es gente muy rara y que no lo tenían muy claro, que podíamos ser espías. A todo esto, llevábamos una hora allí ya y teníamos hambre, así que sacamos unas lentejas de la noche anterior que habían sobrado y que estaban muy buenas pero al poco nos dijeron que si queríamos ir a comer y nos llevaron a un local bastante sucio donde había cerveza no muy fría y un arroz blanco pasado con carne de pollo muy picante. Tras la comida que nos la cobraron carísima, vuelta a la comisaría y finalmente nos dijeron que el jefe no estaba y que no nos podían sellar porque el sello estaba guardado con llave y no lo podían coger , así que nos hicieron un papel para la policía de la siguiente ciudad.

El camino seguía siendo muy malo y el bosque más espeso. Se veían grupos de vacas que ya eran diferentes pues eran más grandes y con una pequeña joroba en la cruz y que recordaban más a los ñus. Al atravesar los pueblos podíamos ver que eran más pobres que los que habíamos cruzado en Guinea, sin embargo, el país es más rico que el guineano pero la riqueza está al sur. Montones de niños tenían hernias en el ombligo. El día se había nublado bastante presagiaba lluvia pero seguía haciendo calor. Al poco comenzamos a encontrar charcos y al rato comenzó la lluvia que eliminó la polvareda rojiza de la pista Finalmente llegamos a Omnienne pasados por agua para dirigirnos a la prefectura a que nos sellaran. Se copiaron los datos de los pasaportes a pesar de darles la lista con todo escrito y luego nos dijeron que el jefe no estaba pero que nos lo sellaría al día siguiente. Los policías eran muy amables y nos indicaron un lugar para cenar y nos llevaron a un albergue, luego los invitamos a una cerveza. Tras la cena con cerveza fría, fuimos al albergue a dormir.

El caso es que avanzamos poco, la vuelta que hemos dado para bordear Mali ha sido tremenda pero a día de hoy tendríamos que estar entrando en Benin. Encima creíamos que en esta población comenzaba la carretera pero los policías nos han dicho que no, que hay que hacer todavía 60 kms más de pista mala y encima con lluvia aunque esperamos que para mañana deje de llover, por lo menos ya no se oyen truenos. La prisa cada vez es más acuciante para las gallegas, a ver si mañana podemos dar un buen tirón.


31 de marzo de 2012. Frontera Guinea-Costa de Marfil

Esta mañana hemos sido capaces de desayunar, desmontar el campamento cargarlo todo en los vehículos y remolque en tan solo una hora y media, además, hemos madrugado y nos hemos levantado a las seis y media aunque la gente a las diez ya está durmiendo, momento que aprovecho por la tranquilidad para poder escribir. Hemos proseguido por la pista que traíamos que atraviesa preciosos bosques verdes de grandes árboles y con muchos poblados de casitas redondas de adobe con techos de cañas o palos que rápidamente nos evocan las películas de Tarzán. La gente de esta zona es realmente agradable y simpática sonriendo continuamente. Justo en el momento de partir, vino un señor que estuvo hablando con nosotros por la noche para hacernos un regalo de verduras diversas al que correspondimos con una caja de galletas danesas destinada precisamente para lo mismo.

Pasada la media mañana llegamos a un río ancho que se debía pasar en barcaza. Primero se tuvo que negocias con los gendarmes porque pedían dinero pero finalmente no nos cobraron aunque luego, al hablar con los de la barcaza, pidieron una burrada de dinero, así que hicimos que nos íbamos y al momento bajaron a la mitad. Todo esto llevo su largo tiempo y mientras Jordi negociaba, la gente pudo bañarse en el río e incluso irse a la otra orilla ya que no cubría más de la cintura. También tuvimos que esperar a que pasara a un gran camión a una orilla y luego a otro a la otra. Como todos no cabíamos, primero pasó el pupitas (nombre cariñoso con el que la gente llama al coche de Jordi) y el coche de la antorcha. Cuando desciende Jordi de la barcaza y comienza a subir la pendiente, el coche se para y ya no arranca, le entraba aire. Encontrar por donde entraba para poder solucionar el problema llevó otra hora más, menos mal que la gente se podía bañar o estar en la sombra de los árboles y así el calor se notaba poco. Este retraso nos vino muy mal por la prisa que llevábamos pero no se podía hacer nada. Por el camino vimos miles de árboles que dan un fruto cuyo nombre no recuerdo y que tienen la textura del pimiento pero son carnosos y llenos de líquido, la gran mayoría son amarillos pero también los hay rojos pero vienen a saber igual. En el extremo inferior lleva una gran semilla que se quita y de ella sale el anacardo. En todos los poblados recogían este fruto seco. El calor es más intenso que los días anteriores y bebemos más agua de la cuenta pero no podemos comprar porque en los poblados no la venden y finalmente se acaba por lo que por la noche se distribuyeron los die litros de emergencia que llevamos pero confiamos en que ya no pase más. El agua se la compra cada uno o entre varios que hacen fondo común desde el principio del viaje.

A pesar de circular por bosques no hemos visto ni un solo animal salvaje. Si que vemos muchos pájaros, algunos preciosos pero animales nada de nada, sin embargo vemos cantidad de personas que van armadas con rifles creemos que para cazar.

Nos sellaron el papel del cocheen un pueblo y lo han vuelto a sellar en el pueblo que acabamos de dejar. Eso sí, el papel se lo leen entero entre varios y luego toman la decisión de lo que hay que hacer con ese papel que termina siendo el sellar. Como no hemos podido llegar a la frontera, hemos parado a acampar al lado del pueblo en el que nos han sellado y mientras cenábamos han llegado los niños como ayer, primero formales y luego en desbandada gritando y molestando así que ya muy cabreado me fui al pueblo tras los niños que corrían y gritaban y al primer señor que me encontré, pues estaban durmiendo, le expliqué la situación y ya no han vuelto los chavales afortunadamente para todos y sobre todo para Leo.

Tenemos a José Manuel un poco malito hoy y no ha comido nada y, a pesar de racionar el agua, para él hay toda la que quiera. Mientras sellábamos hemos cogido agua con la bomba y le hemos echado potabilizadores pero sólo para un par de personas porque el resto ha preferido tener menos pero mineral.


30 de marzo del 2012. Kankan

Vaya nochecita, las vacas aparecieron cuando ya estábamos dormidos haciendo gran ruido con las hojas caídas de los mangos y tenías la sensación de que te iban a pisar. Cuando se fueron comenzó un pájaro a hacer un gran ruido similar a una especie de juguete musical largo que se vendía en las ferias para los niños y que al golpearlo hacía un gran ruido, así que la nochecita no fue todo lo buena que nos hubiera gustado. En la explicación que se dio antes de salir, se vio que las gallegas, que debían irse a España desde Cotonou no iban a llegar a tiempo para coger el avión, entre los retrasos sufridos y la gran vuelta que suponía ir por Guinea, con lo que comenzaron las primeras disensiones serias. La carretera seguía tan mala como ayer, llena de socavones que no siempre podíamos sortear y que nos hacía llevar medias que no superaban los cuarenta kms a la hora. Hacía bastante calor. Cruzamos por un gran puente el río Niger que no parecía llevar demasiada agua y ya cerca de Kankan la carretera mejoró bastante. Aunque había hoteles y llevábamos días sin ducharnos, como era pronto, para ganar tiempo para las gallegas se decidió continuar para acampar y hacer más kms pero teníamos que cambiar dinero para echar gasoil y nos llevó bastante tiempo. Sobre todo el echar combustible pues en la gasolinera había como 20 motos haciendo cola y los coches entraban y los dejaban en el medio sin que permitieran salir a los otros, un follón tremendo y que nos retrasó mucho, el caso es que ya se hacía de noche cuando salíamos de la ciudad. Aunque en los mapas viene como carretera, a los pocos kms de salir de la ciudad, ésa se convirtió en pista con abundante ondulé toulé. En seguida vimos una gran explanada al lado de un pueblo, pedimos el consabido permiso y allí acampamos.

Mónica hizo unas ricas patatas con un chorizo de Leo y mientras cocinaba fueron llegando niños que, bastante callados, se iban apilando en filas en torno a nosotros mirando con mucha atención todo lo que hacíamos. Al principio estaban callados y a unos tres o cuatro metros pero fueron llegando más e incluso las madres con sus niños y se acercaron a nosotros que casi ni respirábamos, comenzaron a hablar, a gritar y a molestar, habría más de cien chavales de todas las edades. Intentamos echarlos pero fue muy complicado porque no se iban, daban una carrerita y se quedaban por ahí gritando. Ahora mismo casi todo el mundo se ha ido a dormir pero dudo mucho que puedan hacerlo con la algarabía que tienen los niños montada al lado de nuestro campamento. Comenzó como algo divertido pero realmente es una gran molestia.


29 del 3 del 2012 Dabola

Por la mañana todos comentaron que durmieron tapaditos y todavía hacía fresco, tanto que me puse mi jersey rojo de la J y al poco chispeó. Nos pusimos en marcha dejando pronto el camino que habíamos hecho el día anterior para tirar directamente a Pita que estaba muy cerca pero había multitud de caminitos y hubo un momento en el que algunos coches se despistaron y Leo al dar marcha atrás para maniobrar le dio un golpe a Jordi que pese a ir despacio, le abolló la aleta y le tiró medio parachoques. Vaya forma de empezar el día. Un chico se ofreció a bajar hasta la carretera en su moto para mostrarnos el camino, así que le seguimos y en menos de un minuto estábamos en ella. El chico entró en la carretera para dejarnos salir y dio la vuelta entrando al camino pero unos policías que había algo más atrás en el asfalto, al vernos vinieron corriendo y chillando y lo primero que hicieron fue quitar la llave del contacto de la moto mientras gritaban al chico que nos había ayudado. Mónica salió hecha una furia del coche por la injusticia y el policía se puso a gritarle, mientras, por la ventanilla le explicamos a otro policía que parecía que era el que mandaba, que el chico nos había ayudado y él nos dijo que no llevaba papeles de la moto pero le pidió la llave al otro policía y se la devolvió a su dueño y asunto resuelto. La carretera tenía unos baches tremendos y eso que es la buena, que nos hacían circular lentos. El día continuaba nublado pero tenía la ventaja de no hacer calor. Continuamente el paisaje nos mostraba bosques verdes de grandes árboles que llenaban las montañas circundantes. Paramos en un mercado al lado de la carretera para comprar víveres y el fogón pero no lo encontramos y proseguimos hasta Mamou donde paramos a comer cada uno en un lugar diferente sobre todo por el precio. El bocadillo de tortilla que nos tomamos Luz y yo estaba buenísimo. Las tortillas las hacen de una manera muy diferente a la de España o Marruecos pero saben muy ricas, claro, que los huevos deben ser de hace poco y ayudan al buen sabor. La tarde pasó algo lenta por esa maldita carretera. Al entrar en Dabola, en el control primero tuvimos un problema con los papeles de Leo porque a todos nos los miraron y devolvieron pero los de él no se los dieron pero se solucionó enseguida, fue un falló del policía que se disculpó porque no había visto que tenía el seguro para circular por el país y pensó que era sólo Senegal. En el siguiente control, que era de la aduana, tenían que sellarnos el papel del coche pero sólo cogieron dos papeles en vez del de todos y el aduanero nos dijo que le siguiéramos a la oficina, a la que se dirigió en moto, así que salimos para allí a todo meter donde nos encontramos con el jefe, realmente amable, nos firmó el papel pero no tenía el sello y mandó al policía al que habíamos seguido a por él. Le pregunté porque nos sellaban a nosotros los papeles y al resto no y le riñó al policía por no haber cogido todos los papeles pero nos los sellaron sin problema a todos. Realmente no son necesarios estos sellos para nada pero a ellos les gusta llenarnos el papel de grandes firmas y sellos. Cruzamos la ciudad y enseguida vimos un poblado de cabañas de cañas entre grandes mangos y allí que nos llevó Jordi para pedir hospitalidad que nos la dieron sin problema alguno acampando con cuidado de que las vacas que por allí deambulaban, no nos pisaran las tiendas. Las vacas de aquí y Senegal son la mitad de grandes que las de España y muy mansas. Es gracioso verlas andar de una en una en compañía de una garcilla que va a su lado andando y que de vez en cuando le va picando las patas, parecen enamorados.


28 del 3 del 2012. Cerca de las cascadas de Kinkon

Seguimos por la polvorienta pista que tenía tramos realmente malos y nos sorprendió encontrar un tráiler enorme en dirección contraria además de un par de camiones grandes que casi ni cabían y que levantaban tal cantidad de polvo que no veías y obligatoriamente debías parar hasta que se pasara y pudieras ver el camino. El paisaje de los bosques era muy bonito y llegamos a estar a seiscientos metros de altura. Por fin llegamos a Labé donde paramos a repostar, comprar algo de comida y pan y comer comida del lugar, arroz con carne. La calle donde estaban las tiendas estaba asfaltada y las casas eran de ladrillo pero todo muy deteriorado. En el mercado compramos unos insectos tostados que aunque eran algo sosos, nos los comíamos como pipas. El bullicio era grande pero se estaba a gusto, nadie te intimidaba para que le compraras. Nos pusimos nuevamente en marcha por la carretera para ir en busca de las cascadas de Kinkon pero a pesar de ir preguntando no fuimos capaces de dar con ellas por lo que para no perder tiempo, nos paramos en la orilla de un río y nos bañamos allí y, aunque no hizo el calor del día anterior, el baño nos sentó de maravilla a todos, aprovechando para limpiarlo todo del polvazo del camino, coche, fundas, cacharros, etc.. A punto estuvimos de no poder cenar porque el fogón del camping gas no apareció por más que se buscó, menos mal que Jordi llevaba otro de recambio. Por la noche las ranas hicieron coro y yo me fui a bañar a las once y media de la noche y el agua estaba de maravilla. La gente de este país es realmente amable con nosotros y todos nos saludan pero no nos piden nada de nada.


27 del 3 del 2012. Pista a Labé. Guinea Conakry.


Por fin nos pusimos en marcha por la mañana temprano. Nos extrañó que Leo no apareciera pues es el más puntual, así que fuimos a buscarlo a su hotel que estaba fuera y resulta que el coche no le arrancaba, le pusimos los cables y problema resuelto. Las pistas para pasar a Guinea son malas y con el remolque debíamos tener cuidado pero unos catalanes del proyecto de los chimpancés nos informaron de una pista que pasaba al país vecino que estaba en buen estado y no tendríamos problema. La idea era buena porque nos quitábamos muchos kms. A pesar de estar bien el camino, la circulación fue muy lenta ya que había algunos pasos cortos en los que el remolque parecía que se iba a volcar. En una de ellas, el coche de Jordi se quedó atascado encima de un tocón pero Leo que iba detrás, pudo adelantar por una trialera, al remolque y tirar desde delante con la alegría de todos. Por fin llegamos a la frontera donde bajo la sombra de un árbol enorme decidimos comer. Encontramos pan en el pueblo que estaba muy bueno. Hicimos la formalidad de la policía ya que la de la aduana del coche se hizo en Kedougou y pasamos. Llegamos a la aduana guineana y nos miraron todos los coches incluyendo los capós, luego tuvimos que estar esperando a que el capitán viniera porque allí no nos sellaban nada y había que ir a un pueblo y continuar a Kundara para sellar el passavant del coche y no pudimos ir hacia la localidad de Mali que era muchísmo más corto. Nos acompañó el capitán y otro policía y un poco más adelante nos encontramos a un motorista que resultó ser el que nos debía sellar lo del coche por lo que nos escoltó con su moto. Llegamos al pueblo donde el policía nos tenía que sellar y tuvimos que esperar un buen rato. Después continuamos y como se nos hizo de noche, pedimos hospitalidad en un pueblo y nos acogieron indicando un lugar dentro de su recinto, para acampar.

Al día siguiente pudimos ver como las mujeres sacaban agua del pozo mediante una bomba que se movía dando con los pies y las gallegas ayudaron a sacar agua de esta manera. Resulta que nuestro improvisado camping estaba entre dos colegios y vimos llegar a los niños uniformados y cuando nos íbamos a ir, salieron para despedirnos dándonos las gracias. Una vez en la pista, paramos para hacer unas fotos y vimos que de un poblado cercano se acercaban corriendo personas dando gritos que resultó ser una fiesta de mujeres que ya estaban borrachas perdidas y tras bailar todos juntos comenzaron a pedirnos dinero y a poner mala cara porque no se lo dábamos, así que decidimos irnos. Los dos coches que iban delante, no habían parado pero los encontramos al llegar a Yokounkoun juntamente con la policía porque les habían parado y el jefe que estaba ebrio como una cuba quería los pasaportes de todos. Por si fuera poco, la gente se puso a hacer fotos del mercado cercano y el policía se enfadó y mandó quitar la cámara a Jordi y a Luz. Finalmente todo se solucionó y pudimos continuar camino pero con un policía para ir a Koundara. Allí sellamos el papel del coche aunque el jefe no tenía ni idea de lo que debía hacer pero finalmente un subalterno le dijo lo que debía hacer y pudimos irnos.

Comimos allí, la población era pequeña y a lo largo del asfalto principal pero las calles secundarias eran todas de tierra y las casas de madera tipo chabolas. Los buitres se apostaban por todos lados o iban andando por el camino al igual que las palomas lo puedan hacer en Madrid. Salimos de allí por una buena carretera que a los pocos kms finalizó y continuamos por una pista regular pero llena de un polvo rojo que se metía por todo y que discurría entre bonitos bosques de grandes árboles. Se nos iba echando la noche encima y no encontrábamos un poblado como el día anterior para pedir hospitalidad pero por fin encontramos uno grande pero no tenía espacio para nada por estar ocupado por el bosque, además, estaba lleno de bichos debido al río, así que decidimos seguir para buscar un lugar adecuado. Para pasar el río, no había puente y se hacía en una barcaza ya de noche cerrada por lo que había que iluminar por donde iba la embarcación con los faros del coche. Salió un coche pero hubo que volver a atracar otra vez porque se quedaba muy lejos y el remolque igual no podía bajar pero al final salimos todos los vehículos sin problemas. Nos comimos una especie de churros gordos que vendían allí mismo y continuamos. No encontrábamos ningún lugar y de noche era más complicado ver algo. Nos desviamos por otro camino y conseguimos encontrar un pequeño lugar para el campamento. No se hizo cena, todos estábamos muy cansados por lo que se montaron las tiendas y a dormir. El calor desde que llegamos a Kedougou es asfixiante y nos tiene matados, encima, el aire acondicionado ha dejado de funcionar hace muchos días como si no tuviera carga y eso que lo miró un mecánico especializado y por las ventanillas entra un viento caliente horroroso y mucho polvo. La gente de este país es realmente maja y ningún policía nos ha pedido nada de nada.


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