EURO4X4PARTS WEST TRANSÁFRICA 2012 - Burkina Faso, Togo y Benin

18 de abril de 2012. Ketou.

El día amaneció radiante, presagiaba que sería bueno. Al poco de levantarnos, apareció Jordi con el coche de Leo… arreglado. ¡Bieeen! Resulta que la pieza se encontraba en la aduana desde el sábado que llegó. De acuerdo que Ups no tenía un teléfono al que llamarnos para informarnos pero cuando nos presentamos en la oficina, todo fueron problemas. El caso es que no se hicieron cargo para sacar el paquete de la aduana, cosa que debían hacer ellos porque en la aduna a nosotros no nos lo daban. Al final, Jordi, ayudado con un contacto de allí, a las once de la noche consiguió que por fin le dieran la pieza en la aduana. Ups no respondió como empresa internacional de transporte en Benín, así que si alguien necesita mandar algo, mejor que lo haga con otra empresa que funcione mejor que ésta. En cuanto tuvieron en su poder la pieza, se pusieron a cambiarla y a las dos de la mañana quedaba arreglado el coche, durmiendo en un albergue allí al lado. A media mañana con gran alegría de todos, nos poníamos en marcha. La carretera, por llamarla de algún modo, era infernal, estaba llena de socavones y con un tráfico de camiones tremendo que hicieron que la media no superase los cuarenta por hora. Pudimos ver montones de accidentes de camiones y muchísimos parados de cualquier forma averiados en la carretera. El paisaje era todo verde, alrededor de la carretera mirases a donde mirases, todo árboles de muchos tipos y en varias ocasiones, tremendos bosques de teca con sus enormes hojas verdes, realmente bonito aunque no podía fijarme demasiado debido a la atención que debía prestar a los baches y vehículos de la vía.

Paramos a comer en Bohicon y llamamos al guía nigeriano para quedar con él pues para evitar los problemas de seguridad, antes del comienzo del viaje se decidió cogerlo ya que tenía muy buenas referencias. El guía ha tranquilizado al grupo diciéndoles que realmente no hay problema de seguridad por donde vamos a pasar y que a pesar de lo que digan en las televisiones europeas, los problemas están al norte y vamos a ir casi por el sur.

Continuamos hasta Ketou, ya cerca de la frontera nigeriana donde hemos parado a dormir a pesar de no ser nada tarde ya que si pasábamos la aduana, seguro que se nos hacía de noche antes de llegar a una población donde encontrar un lugar para pernoctar. Pasamos el resto de la tarde agradablemente y por la noche fuimos a cenar a un lugar al lado del hotel donde había una mujer que cocinaba en la calle y que nos hizo unas judías riquísimas de las que disfrutamos muchísimo en un banco que nos puso también en la calle. No tenía luz y cocinaba con leña por lo que era muy relajante cenar mirando el fuego. Si querías pan, te daba un trozo de pan como Bimbo pero no en rebanadas sino el pan completo aunque no muy grande y cada uno se cortaba las rebanadas. Yo le hice un agujero y al modo en que se come el gazpacho en Castalla, metí las judías dentro y me lo comí acordándome de los amigos que me iniciaron en el gazpacho de Castalla y que no tiene que ver con el gazpacho andaluz. Comimos  seis personas por un euro y medio.


17 de abril de 2012. Cotonou

Esta noche ha caído el diluvio universal, vaya forma de llover, me levanté para ver como caía y todo el patio estaba hecho un lago. Sonaron un par de truenos fuertes y luego pareció que la tormenta se iba pero la lluvia no cesaba y ha estado cayendo agua toda la mañana también. Por la mañana se han ido al taller con el coche de Leo y nosotros a la embajada del Congo Kinsasha a recoger los visados que ya los tenían, no ha habido ningún problema y luego nos hemos acercado al hotel de Luis para darles los pasaportes y conectarnos un poco desde allí que tienen buen wifi. Allí nos hemos encontrado con Jordi que nos ha dicho que la pieza había llegado ayer pero que estaba en la aduana, han ido a pagarla pero tenía que retirarla Ups. Han comido por allí y hemos pasado toda la tarde en el hotel esperando a ver que pasaba pero nadie ha venido por lo que nos hemos vuelto al albergue y a estas horas en que todos estamos ya en la cama, no ha llegado nadie para decirnos si la pieza está montada o no ha salido de la aduana o lo que sea, así que otra noche más en esta ciudad pero confiamos en que mañana por la mañana podamos irnos.

Por la noche en el porche del albergue hemos encontrado cientos de insectos que eran como hormigas muy grandes y con alas que te caían encima y te mordían y costaba quitártelas de lo enganchadas que se quedaban, las hemos visto por más sitos a parte del albergue por lo que creemos que han debido salir con la lluvia.

Llevaba dos días con la tripa mal pero gracias al diagnóstico del Doctor online del viaje, José María Salas, ya estoy bastante bien y hasta he cenado unos espaguetis pues no he encontrado arroz que me hubiera venido mejor.


16 de abril de 2012. Cotonou

Hoy lleva todo el día lloviendo a ratos. Nos hemos ido a la embajada de la República Democrática del Congo para hacer los visados pues como tenemos tiempo, aprovecharlo. Cuando recojamos a Vicente y Emilio habrá que sacar sus visados en Camerún. Así que hemos pasado toda la mañana rellenando impresos, cambiando dinero, etc. Por la tarde nos hemos acercado a la Toyota para ver si pueden cambiar la pieza de Leo y nos han dicho que sí pero resulta que parece que tiene un problema más y que necesita un foso para poder arreglarlo y en la Toyota han dicho que sólo le cambian la pieza. Mañana veremos que se hace.

Al principio, para conducir por aquí iba con un cuidado tremendo por las motos pero ya me he dado cuenta que siempre se quitan, así que ni me preocupo. Para cruzar al otro carril con el coche, a pesar de venir miles de motos, el truco está en ir sacando el morro despacito y casi sin mirar y al final todos paran y te dejan pasar


15 de abril de 2012. Cotonou

Vaya forma de comenzar el domingo, lloviendo a todo llover. Nos fuimos al hotel de Luis pues se había quedado en la heladería (íbamos a ir todos juntos a Porto Novo) que está a dos cientos metros, para usar el wifi del hotel. Paloma y Mar se fueron a pasear cuando dejó de llover y comieron por ahí, Pere y Elvira se quedaron en el hotel para no pasar calor. Leo no fue porque no se encontraba bien y de José Manuel no sabíamos nada pero le dejamos una nota y apareció en el hotel con Jordi. A la hora convenida, estábamos todos en el hotel así que nosotros pensamos que no hacía falta irse doscientos metros más arriba con los coches pero sin embargo Luis, sí que lo pensó y se fue a la heladería por lo que Jordi, con el otro Jordi, también se fueron allí. Nosotros salimos cinco minutos más tarde y al no ver los coches pensamos que se habían ido sin esperarnos. Salimos a todo meter a ver si iban despacio esperándonos pero no les vimos por la carretera, así que nos molestamos muchísimo porque se hubieran ido sin esperarnos cuando estábamos todos allí. Estas cosas crean bastante malestar en el grupo. Porto Novo no nos pareció ninguna maravilla de población quizá porque íbamos cabreados. Vimos la catedral que por cierto, tenía unos aseos realmente limpios. Paseamos por el mercado y vimos las antiguas casas coloniales que estaban en bastante mal estado. Nos paramos en un bar a tomar algo y allí nos encontró Jordi que nos preguntó que porque nos habíamos ido pues habían ido a la heladería tal y como habíamos quedado y al ver que no íbamos pensaron que estaríamos en el hotel, acudiendo allí pero ya no estábamos. Como quedó aclarado el problema con gran alegría por nuestra parte, nos fuimos a cenar todos juntos.


14 de abril de 2012. Cotonou.

Nos hemos levantado sin prisas y tras el desayuno en una cafetería cercana en la que me he tomado un café con leche y espaguetis con tortilla, nos hemos ido a la Toyota para ver si por un casual tienen la pieza aquí pero resulta que como es sábado, estaba cerrado.

A la hora convenida nos hemos ido casi todos con Jordi, pues José Manuel y Leo se han quedad porque se marean, a un pueblo de Ganvié donde se ha alquilado una barca con toldo para una buena vuelta por el río en el que hay cuarenta y dos pueblos lacustres, es decir, que están todos sobre el agua y la vida se hace prácticamente en las canoas pues su modo de transporte de una casa a otra es en canoa, para pescar van en canoa, se compra y vende en las canoas, todo se hace a bordo de sus pequeñas embarcaciones aunque hay algunas colectivas muy grandes. Vimos como unos hombres se sumergían con cubos para sacar arena del fondo y echarla dentro de sus embarcaciones para usarla posteriormente en la construcción. A pesar de ser casi todas las construcciones de madera, poco a poco se van haciendo otras de ladrillo pero cuando sube demasiado el nivel del agua deben dejarlas. El río está lleno de pescado y cangrejos pudiendo ver unos martines pescadores algo más grandes que los españoles y de color blanco y negro como a tiras aunque pudimos contemplar un par de ejemplares azules prácticamente iguales a los que podemos ver en España en los márgenes de los ríos. Las orillas no tienen más que hierba y casi no se cultiva en ellas. En Ganvié, el pueblo más importante, sacaban agua de un pozo con un motor y con una manguera muy gorda, iban echando el agua en recipientes que había a bordo de las embarcaciones y había más de treinta esperando su turno para llenar y llevar a casa agua potable.

Nos llamó la atención el ver gran cantidad de cerdos, más pequeños que los que se ven por España, en todos los poblados por los que pasamos. Los lechales eran muy graciosos y todos campaban a sus anchas como los corderos y cabras. También había algunos perros y gallinas con pollitos.

A pesar de la mala luz pues se nubló como todos los días, todo lo que veíamos se prestaba para ser fotografiado menos las personas que no querían ser retratadas y desde lejos hacían señas, se tapaban y gritaban para no salir en nuestras cámaras pero algunos consideraron más importante la obtención de las fotografías al respeto por las personas que nos reciben donde viven y nos sonríen todo el rato. Creo que el fin no justifica los medios y eso que hacer fotos me encanta. Esta gente debe ser respetada como lo hacen ellos con nosotros. Por otro lado, esto es un comentario y mi opinión sin ánimo de discusión con nadie.
Desde luego, me dio la sensación de que la población de este lugar vive de una manera mucho más dura que la de la ciudad y estar siempre en el agua no debe ser bueno pero cambiar para ellos debe ser de una complejidad tremenda

Cuando ya estábamos en los coches fuimos al pequeño puerto de los pescadores de Ganvié para comprar comida fresca para la cena y pudimos ver el mercado sin los agobios del otro día en el mercado. Luego, ya cerca del albergue, en el atasco, un coche le dio a Jordi por detrás rompiendo su propia luz, así que nos bajamos, lo vimos y nos fuimos.


13 de abril del 2012. Cotonou

A media noche se puso a diluviar y, aunque fue intenso, no duró mucho. Por la mañana cuando nos hemos puesto en marcha, el land rover de Jordi no ha arrancado pero Luis con sus cables comprados en un chino, lo ha solucionado rápido. Tranquilamente hemos venido a Cotonou. El paisaje es siempre verde por todos lados y nos ha sorprendido que tras ver la gran cantidad de camiones que había en la frontera, en la carretera no hemos visto ni uno. A más de 20 kms antes de llegar a la ciudad ya había muchísimas casas y gente. Nos hemos quedado en un camping a la entrada de la ciudad y tras la comida (debido al calor y a que hemos desayunado tarde, no hemos comido mucho pero Leo se ha metido un pedazo bocadillo que te pasas de atún, mejillones y aceitunas rellenas de anchoas) y reposar un poco para dejar pasar el calorazo que hace aquí, hemos ido al centro. Hay miles de motos que se meten por todos lados adelantándote sin mirar ni nada. En los semáforos puedes ver diez motos por cada coche tranquilamente. Una vez aparcados los coches, cada uno ha ido a ver lo que le interesa y nosotros (Paloma, Mar, Elvira, Pere y yo) nos hemos ido juntamente con Sophie a la que Jordi le ha dicho que viniera con nosotros al mercado. El recinto era enorme y se vendía de todo pero nadie quería que le hiciéramos fotos. Fundamentalmente eran las mujeres las que vendían, las había que tenían puestos grandes y puestos muy pequeñitos, las que tenían los puestos dentro del gran edificio y las ambulantes que llevaban la mercancía en la cabeza sin importar el peso. Desde hace un par de países, lo más normal del mundo es ver sobre todo mujeres que llevan lo que sea en la cabeza, que van de paseo pues el bolso en vez de en la mano, en la cabeza, que se les ha acabado el gas, pues se llevan la bombona vacía y luego la llena en la cabeza pero es que también llevan cosas enormes como si no llevaran nada y las manos siempre las tienen libres. Nos choca mucho verlo pero para ellas es lo más normal del mundo ya que desde muy pequeñas llevan algo en la cabeza, así van luego de tiesas. Nadie nos decía que compráramos y hubiéramos podido pasear con tranquilidad si no fuera por los empujones, apretujones y atropellos que sufríamos de repente cuando venía la marabunta humana. Llegamos a la zona del mercado destinada a los fetiches, reconocible por el mal olor que producían los miles de cráneos que allí había de muchos tipos de animales, cocodrilos, diferentes tipos de monos, algunos debían ser chimpancés por el tamaño de la cabeza, carnívoros de distintos tamaños que no reconocíamos, de serpientes, de aves, etc. Una pena ver tanto animal muerto para el vudú, apilados allí en los mostradores y las cajas a la espera de que alguien los compre para algún ritual. Además, había montones de diferentes hierbas, muñecos de madera y más cosas que ignorábamos el uso que le darían. No hemos estado mucho debido al mal olor pero fue realmente interesante y nos chocaba ver gente comprando cosas allí, a continuación hemos regresado por otra parte del mercado en el que la afluencia de gente era tremenda y que nos obligaba a caminar con mucho cuidado para no ser tirados por la corriente humana. En el mercado se recicla absolutamente todo, cualquier cosa que a nosotros nos parezca que sólo sirve para tirar a la basura, aquí se vende porque seguro que tiene un uso. A la salida hemos visto a Sophie que se quedaba mirando unas tiendas de cosas que quería comprar y hemos seguido hasta llegar a los coches que era donde habíamos quedado con el resto. Pues ha pasado una hora y que no volvía, hemos ido a buscarla y nada, ha pasado otra hora más y que pese a volver a ir a buscarla ni la hemos encontrado ni ha vuelto, así que decidimos que nosotros íbamos al camping a ver si estaba allí y los otros se quedaban allí por si aparecía. Muy cerca del albergue, al que llegamos por un camino porque nos confundimos en la carretera, encontramos con que tenían un palo atravesado en alto y pasamos despacio pues parecía que pasaba con las cosas de la baca pero no me acordé que hay una caja que sobresale más y de repente pataplaf, un golpe con mucho ruido y que se llena de negritos señalando la baca y el palo que no se cayó de milagro. Como vino tanta gente, no nos paramos a ver que nos habíamos hecho o lo que habíamos hecho y nos fuimos pitando de allí, luego vimos que nos habíamos cargado la tapa de la caja que sobresale. Afortunadamente, cuando hemos llegado al camping, estaba allí, resulta que, a pesar de haber estado varias veces en esta ciudad, se despistó y no encontraba los coches por lo que finalmente cogió un taxi para ir al camping. La espera nos vino bien porque parte de ella la hicimos dentro de una heladería degustando unos helados.

Mientras llegaba el resto del grupo menos Luis y Jordi que con sus respectivos hijos se iban a un hotel más cómodo, como ya estábamos en el albergue nos tocó pelar las gambas, cortar las cebollas y tomates y pincharlo todo en los palitos para hacer las brochetas que le apetecían a Jordi, pero hubo muy pocas, no calculó nada bien a la hora de comprarlas.

La mala noticia que hemos tenido es que la pieza de Leo, pese a mandarse urgente, con algún problema que ha surgido con ups Francia, no va a estar aquí hasta el martes, lo que nos supondría un retraso de cuatro días más. Mañana iremos nuevamente a Ups de aquí para ver si es posible que una vez que llegue, que la manden a Douala en Camerún mientras nosotros cruzamos Nigeria. Hablando de Nigeria, las noticias que nos han llegado desde España son preocupantes pero hablando con nigerianos que hemos encontrado aquí, todos nos han dicho que no hay problema y menos por donde vamos a pasar. De todas las maneras llevaremos un guía que ya conocemos para evitar ir por malos sitios

Nos hace mucha gracia, sobre todo en este país, el nombre que tienen la mayoría de los bares: Bar el Dios que nos ilumina o cafetería Jesús nos protege, como veréis muy publicitarios. Sin embargo, cuando vas a un bar a tomar algo, te atienden como con desgana o por lo menos es la sensación que tenemos nosotros. No es que lo hagan mal, sino que parece que les molesta que pidamos cinco cafés de golpe o cosas así pero luego lo hacen perfectamente. También hay muchísimas iglesias evangelistas, anglicanas y otras que desconocemos, pero muchísimas, están por todos lados y suelen ser pequeñitas pero siempre hay una iglesia grande en el pueblo o ciudad.

En el grupo se van definiendo claramente subgrupos, uno es el de Luis y Jordi del Land rover con sus hijos, otro es el de Jordi con José Manuel y a veces Leo y el tercero son Mar, Paloma, Elvira y su marido conmigo. Esto ha originado pequeños roces que se han solucionado sin mayor problema


12 de abril de 2012. Gran Popo, Benin

La carretera discurría entre cocoteros que eran movidos por el viento y por la izquierda al fondo se veía el océano. Antes de cambiar de país, nos acercamos a ver el lago Togo, que es muy grande y donde se apareció la virgen, por lo que fue visitado en barca por un papa. Cruzar la aduana togolesa fue rápido pero la de Benin costó bastante más sobre todo para sellar el carnet de passage y mientras lo hacían, pasaban a nuestro lado multitud de vendedores que nos ofrecían todo tipo de mercancías. Eran tan pesados que al final me compré unos calzoncillos rojos. También nos tomamos unos cuantos cocos verdes que a machetazos le abren un orificio por donde te bebes el líquido que tiene dentro y que es bastante y muy bueno y luego le das el coco al del machete que te lo parte en dos o tres trozos para que te comas la carne que es blanda y nada tiene que ver con el coco que todos conocemos. Por fin tuvimos los papeles y pudimos continuar viaje. Llegamos a una zona de playa conocida con el nombre de Gran Popo y comimos allí lo que habíamos comprado en la aduana aunque algunos prefirieron comer lo del restaurante. Luego nos fuimos a hacer una excursión en barca y de los muchos que íbamos a ser, al final solo fuimos, Paloma, Mar, Sophie y yo. El calor era achicharrante y en que hora se nos ocurrió hacer la excursión a pleno sol. Nos enseñaron la técnica que usan para pescar con red desde las barcas y menos mal que pudimos ponernos a la sombra de los manglares. A continuación pretendieron que nosotros tirásemos la red y pescáramos pero no nos apetecía nada con el calor. Fuimos a un pueblo fetiche y vimos muchos de los fetiches de allí que podríamos decir que son como un muñeco de nieve pero la parte de abajo cortada por la mitad. Es para que os hagáis una idea. Tienen ojos, boca y pene que en algunos casos es desmesurado. Nos hicieron una protección, pagando, claro, en la que al final teníamos que beber el líquido de una botella en un vaso del que todos bebieron y que resultó ser como orujo fuertísimo que a mí, sin haber comido, se me subió un poco y andaba mareado. Nos llevaron a ver otro fetiche debiendo llamar al guarda del mismo para que nos abriera la puerta pues estaba en una casita cerrado. Daba miedo de lo feo que era y había cientos de cráneos de animales y muchos palos en el suelo puestos de pie además de diversos objetos. Luego le pedimos a nuestro guía Matías que si podíamos tomar algún coco y por menos de un euro trajo una montaña de cocos, yo me bebí unos cuatro o cinco y me comería dos o tres pero Matías se bebió el doble. Los niños eran muy majos nos saludaban de lejos pero ninguno venía a pedir ni a molestar. Fue un paseo agradable por el poblado fetiche

Cuando regresamos, se decidió quedarse el resto del día en el mar y el viento se puso a soplar muy fuerte. Todo decidimos acampar porque las casitas eran muy caras y tras el montaje de las tiendas, nos bañamos en el mar con cuidadito y ya de noche nos fuimos a la piscina que tenía el agua calentita. El viento dejó de soplar y ahora hay una noche apacible aunque el sonido del mar es bastante fuerte.


11 de abril de 2012. Lomé

La mañana la pasamos paseando por la playa hasta que hizo demasiado calor para continuar y regresamos al albergue.
Las playas por aquí no son maravillosas que digamos pero hay algunas privadas que tienen muchos cocoteros y sombrillas de paja en las que puedes estar pagando, además te puedes tomar lo que quieras.
Lo que no se puede hacer es bañarse porque las olas te llevan o hacerlo con mucho cuidado, por otro lado, te quemas rápido.

Por la tarde, Jordi que no llegaba y prácticamente cuando se iba a poner el sol apareció con los pasaportes sellados, le había costado mucho por culpa de la secretaria pero ya los teníamos y al día siguiente podríamos irnos ya porque en ese momento era muy tarde ya.
Estuvimos recolocando la comida y luego con Paloma y Mar nos fuimos a la capital a cenar por variar un poco. A esas horas el tráfico era poco.


10 de abril. Lomé


Hoy tocaba revisión de todos los coches y sacar el visado para Benim. El caso es que no se veía mucha gente por la calle y cuando hemos llegado a la embajada, nos han dicho que estaba cerrada por fiesta, hemos preguntado extrañados que fiesta y resulta que como hemos perdido la noción del tiempo, hoy es lunes de pascua, final de la Semana Santa. La pieza de Leo tampoco se ha podido comprar, ni engrasar los coches, sólo cambiar el aceite, todo deberá esperar a mañana y esperemos que no nos retrase mucho.

La ciudad no tiene grandes edificios y la mayoría de las casas son bajas. Hay muchas calles de tierra y tiene un mercado realmente grande donde se vende de todo y en el que se mueve una gran cantidad de dinero. La gente es amable y no te persiguen por la calle y puedes pasear en paz.

Por la noche Jordi, con la ayuda nuestra como pinches, hizo un arroz con gambas y mientras lo preparábamos, nos llovió bastante. Toda la tarde llevaba presagiando la lluvia pero no calló y ya parecía al anochecer que no lo iba a hacer en toda la noche. Vino muy bien porque refrescó bastante.

Estuve hablando con Hanna que me dijo que mañana martes iban a celebrar el bautizo de Miguel y que iban a matar un camello habiendo puesto cuatro haymas para la gente. Tendré que esperar para ver el video. Su abuelo Hassan le ha comprado una darrá pequeñita para el bautizo.


9 del abril del 2012. Lomé

Salimos más temprano que de costumbre y más tarde paramos a desayunar.
Al medio día nos detuvimos en Atakapamé, una bonita población en la que nos chocó escuchar música de iglesia.
Ya por el camino habíamos podido observar varias iglesias y como hoy era domingo, a la gente bien arreglada dirigirse hacia ellas.
Las mujeres eran las que se arreglaban más con ropas festivas y brillantes. Muchas niñas iban como si fueran de comunión. Nosotros los mirábamos y ellos nos miraban igual.
A media tarde llegábamos a Lomé, la capital del país. El tráfico de camiones era tremendo hasta entrar en la población y a partir de ahí, las motos pululaban como moscas. Al final de la calle, llegamos al paseo marítimo: el mar otra vez, desde Mauritania no lo veíamos y daba gusto volver a sentirlo. Había más de 30 mercantes esperando para poder entrar al gran puerto de la ciudad. La playa al principio no estaba muy concurrida pero más adelante había una macrofiesta y eso que era media tarde, con una marcha impresionante.
Dejamos la costa y paramos en un vietnamita para comer unos langostinos rebozados, algunos trozos de pollo también rebozado y unos cuantos rollitos con cervezas.
Se nos hizo de noche en el local y luego ya nos fuimos directamente al camping.
Por el camino vimos un accidente de un coche y unas cinco o más motos en el que parecía que había algún muerto lamentablemente. Como estamos al lado del mar, la humedad es tremenda y tienes la sensación de estar húmedo todo el rato, la gente que vive en la costa ya sabe de que hablo.


8 de abril del 2012. Kara.

Nada más ponernos en marcha, el coche de Leo que se estropea. Lo mira y es la bomba de la servodirección y como allí ni había mecánicos ni piezas, decide continuar con la dirección muy dura para arreglarlo en la capital. La carretera mejoró enseguida permitiendo circular a una buena velocidad y por un paisaje muy verde en el que había tecas por todos lados. A pesar de la madera tan buena que dan estos árboles, no son muy corpulentos ni grandes ni bonitos pero tienen unas hojas que miden entre 20 y 30 cm o incluso más de largo. Continuamos hasta que en un pueblecillo paramos a comer lo que la mayoría de las veces por aquí, arroz con alguna salsa picante y un poco de carne o bien pollo. El arroz está buenísimo casi siempre pero el pollo unas veces está bien y otras algo durillo. En la gasolinera dejamos el coche de Leo y el remolque para coger una pista y recorrer una parte del país Tamberma, parada obligatoria del turismo que viene a esta tierra. Los tamberma vivían pobremente y en tranquilidad hasta que los hicieron patrimonio de la humanidad, con la consiguiente llegada de turismo. Siguen siendo igual de pobres, no han ganado nada pero han perdido su tranquilidad y se dedican a intentar ganar algo con los turistas. Te enseñan un pueblo nada más, según dicen para que no se estropeen los demás. Los habitantes, en cuanto te ven llegar, se disfrazan y se lanzan a la venta de objetos todos iguales y muy caros. Te cobran por las fotos y por entrar en la única casa a la que permiten la entrada. Los niños te persiguen por doquier. Cuando nos fuimos del pueblo nos sentimos a gusto porque era reamente angustioso el estar allí. En la siguiente parada para ver el baobab casa, los niños fueron peores ya que había muchísimos que no paraban de pedir, de intentar vender cosas o de molestar. Nos fuimos rápidos de allí y, sin bajarnos, dimos una vuelta por la pista viendo los diversos poblados pero encontramos gente antipática unas veces, otras nos gritaban de mala manera y en alguna nos quisieron tirar piedras. Los poblados, vistos de lejos son preciosos pero sus gentes no nos fueron gratas y todo ello es debido al turismo. El turismo lo destroza todo, una pena y lo peor… que nosotros somos turistas. Por aquí hemos visto muchos cerditos, habíamos visto algunos de vez en cuando el pequeños pueblos pero aquí hay muchos y campan a sus anchas.

Luego paramos en una cooperativa de minusválidos que venden telas típicas de aquí pero como era domingo tenían casi todas las tiendas cerradas y no tenían nada salvo unos muñequitos de trapo muy graciosos, por lo que aproveché para comprar una jirafa para Miguel. Nos tomamos unas cervezas y refrescos en el bar de al lado y mientras, calló un pequeño chaparrón que no bajó la temperatura nada.

Recogimos el coche de Leo y el remolque y arrancamos hacia el sur parando a dormir en Kara. En el lugar en el que paramos a cenar, al lado del supermarché, vimos miles de murciélagos volando y colgados por las patas en las ramas de los árboles, de un tamaño descomunal como en las películas de miedo. El calor era sofocante porque había mucha humedad y sudabas nada más beber agua y al momento ya tenías nuevamente sed.


5 abril del 2012. Guagadougou

El grupo llegó anoche algo cansado pero ya estamos todos juntos otra vez. Por la mañana Jordi se vino conmigo en el coche para hacer unas cosas y a dos cientos metros, nos para un policía y nos pide los papeles del coche. No los llevaba, los saqué con toda la documentación y se me olvidó cogerlos. Me fui corriendo al hotel a por ellos y regresé pero dio igual, el policía dijo que no llevar los papeles era una infracción y que por tanto debía multarnos. Me cogió el papel de la aduana y el permiso de circulación. La multa era de 36.000 fc., unos 50 €. Ya habíamos hecho la mañana, vaya fastidio pero de repente a los dos se nos ocurrió lo mismo, como no le había dado el original de mis papeles del coche sino una copia bien hecha, decidimos ir a la aduana y decir que habíamos perdido el papel que me hicieron en la frontera, cosa que nos hicieron en un momento y sólo tuvimos que pagar otra vez 5.000 fc., y solucionado el problema.

Sophie, una amiga de Jordi, se llevó a una parte del grupo a ver la ciudad y Jordi y yo nos quedamos para sacarlo todo del remolque, ponerlo bien y guardarlo, lo que significa horas de trabajo. Le estamos cogiendo una tirria al remolque que no os podéis imaginar. Por la noche nos fuimos todos juntos a cenar a un lugar que conocía Jordi y donde todo estaba muy bueno.

En los días que pasamos en la capital burkinabe, el calor que pasamos fue muchísimo y por las noches refrescaba muy poco. Hacías algo y te ponías a sudar prácticamente al momento.


Más Crónicas del viaje en Kwang 4x4:

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- Burkina Faso, Togo y Benin.
- Nigeria y Camerún.
- Camerún, Gabón y Congo Braza.


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Abril 2012.


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