EURO4X4PARTS WEST TRANSÁFRICA 2012 - Congo Braza, República Dem. del Congo y Angola

22 de mayo de 2012. Luanda.

Cuando nos hemos levantado, algo tarde porque anoche nos acostamos algo más tarde que de costumbre, el coche de Jordi estaba reluciente pero el mío no así que seguro que le entró sueño, jaja. El día parecía que iba a ser bueno, lástima que José Manuel ha calentado agua para el café del desayuno solamente para los que le acompañan en el coche de Jordi Baldrich y ha sentado muy mal a los que van en mi coche más que nada  porque siempre calientan y preparan leche para todos y a estas alturas del viaje estas pequeñas cosas molestan muchísimo. Las monjitas no nos han cobrado así que les hemos dado una propina.

Hemos proseguido por la carretera hasta Nzeto donde el asfalto nuevo desaparecía y sólo se circulaba por el viejo que está destrozado y lleno de agujeros y en gran parte del trazado ya ni se ve y sólo hay pista. Allí hemos echado combustible en una gasolinera a la salida y hemos continuado. Poco a poco han comenzado a aparecer los baobab y luego había un auténtico bosque de ellos formando un paisaje precioso.

También han surgido unos árboles nuevos en todo el viaje que parecen como cactus y son bastante altos. Pasábamos por pequeñas aldeas de tres o cuatro casas y en una un poco más grande y con mercado hemos parado para comprar pan y aunque era temprano, como el arroz tenía buena pinta y las judías también, pues hemos comido allí. Todo es más caro aquí menos el gasoil que cuesta 40 céntimos de euro pero un plato de arroz dos euros y si es con carne y salsa son cinco, precio en sitio popular. A menos de cien kms de la capital la carretera estaba ya arreglada (todo el tramo anterior está siendo preparado para asfaltar por los chinos) y nos ha permitido circular más rápido para poder llegar a buena hora a recoger a Eva que estaba ansiosa por incorporarse al grupo. Hemos recibido en el trayecto un mensaje de Luis diciendo que mañana le daban el alta a Jordi Fernández y que saldrían mañana mismo hacia aquí, una buenísima noticia que nos a alegrado muchísimo a todos.

A cincuenta kms de llegar, Jordi ha decidido que prefería ir a dormir a una playa por la que habíamos pasado hacía treinta kms, lo que no me parecía lógico ya que tenía que llegar hasta Luanda y proseguir en vez de retroceder y como no nos poníamos de acuerdo se ha hecho votación con la gente y como suele pasar en muchas votaciones, algunos se ponen nerviosos y pretendían dividir a los dos coches y meter las cosas del remolque en un coche y que el otro se llevara el remolque, algo ilógico en un viaje de grupo por lo que hemos decidido irnos todos a la playa. Nos hemos puesto en camino a Luanda y hemos tardado tres horas en atravesarla pues el aeropuerto estaba al otro lado. El atasco era monumental, nos hemos despistado un par de veces y encima al preguntar a una policía, nos ha hecho pararnos y mirar todos los papeles del coche, nos ha tenido retenidos un buen rato sin saber porque y finalmente ha llegado un policía que nos ha preguntado si íbamos a Namibia y al contestar que sí, ha dicho que siguiéramos. El coche está lleno de barro de las pistas y la policía lo miraba por todos lados, encima la matrícula delantera no se veía del barro y no me había dado cuenta pero no nos ha dicho nada ni cuando nos hemos ido. En un rato del atasco, me ha llamado Hanna y ha puesto al niño al teléfono para que escuchara mi voz y luego le ha hecho algo para que emitiera sonidos  y poder escucharle y aunque se oía un poco mal, me ha gustado oír a mi hijo.

Cuando estábamos entrando en el parking del aeropuerto, me ha llamado Luis y me ha preguntado si habíamos recibido su segundo mensaje y le he dicho que no por lo que me ha contestado que resulta que han vuelto a internar a Jordi Fernández porque tiene una infección de aupa en una pierna producida por la picadura de un mosquito que luego él se a rascado mucho haciendo una pequeña herida que se ha infectado produciendo la inflamación de una parte de la pierna y que no tiene nada que ver con la gota que le va dando repetidas veces a lo largo del viaje. Que seguramente que pasado mañana estaría bien y que mañana nos llamaría para contarnos como evoluciona. La mala noticia se ha pasado rápido al aparecer Eva con un maletón y las cosas para mí y para Luis que le habíamos encargado. Me ha llamado Vicente para darnos las coordenadas de donde estaban y me ha pasado a Jordi al que le he dicho que estábamos a setenta u ochenta kms y que volver a atravesar la ciudad con el atasco que seguía habiendo y llegar de madrugada no tenía sentido y que nos buscábamos un lugar para dormir por aquí y que nos hablábamos mañana, así que mañana tendremos mucho que hablar con todos, jajaja.

Luanda es una de las ciudades más caras de todo África, así que intentar buscar un alojamiento en la ciudad ya de noche y sin conocer nada lo descartamos y preferimos dirigirnos hacia la costa. Pronto nos dimos cuenta de que no íbamos en la dirección correcta por lo que siguiendo unas indicaciones nos metimos en un barrio popular parando en uno de sus bares para celebrar la llegada de Eva aunque no estuviera el resto del grupo y ya de paso, cenar un poco de lo nuestro con otro poco de pollo comprado allí. Estuvimos un buen rato porque teníamos todos muchas cosas que contar y luego proseguimos nuestra búsqueda de una playa para dormir aunque no teníamos los colchones o un alojamiento barato. Paramos a preguntar varias veces y a pesar de estar lejos ya de la ciudad, por menos de 150 € no había nada y las habitaciones por ese precio eran tremendamente modestas. En una de esas, vi un pequeño cartel en la carretera y nos metimos por un camino y cuando parecía que no había hotel, vimos las luces de una pequeña casa que era el hotel y estaba bastante bien con habitaciones con agua y aire acondicionado (los que funcionan) aunque muy básicas y un personal muy atento y lo mejor es que el precio era de treinta euros por persona con desayuno incluido. En cualquier otro lugar nos habría parecido una salvajada y ni locos nos habríamos alojado pero ya cerca de la media noche nos pareció un precio muy bueno comparándolo con el resto. Tras acomodarnos nos hemos puesto a seguir charlando con Eva mientras tomábamos un poquito del ron miel de Emilio. Como nos han dado las tantas, mañana nos levantaremos tarde, sobre las ocho.


21 de mayo de 2012. Tomboco. Angola

A primera hora hemos continuado un poco más por el camino después de que nos sellaran los carnet de passage y justo antes de la barrera está la oficina de inmigración. Han buscado el visado del otro Congo y resulta que unos lo tenían en el segundo pasaporte pero se lo hemos explicado el porque tenemos dos pasaportes y no ha habido el menor problema. A continuación hemos pasado el río por el puente para pasar a Angola y allí hemos visto unas modernas instalaciones con aire acondicionado  y todo. Han sellado los pasaportes sin el mayor problema por llevar dos y como no hacían carnet de passage, nos han cobrado 6500 kw por el papelito para el coche, unos sesenta y cinco dólares. Aquí ya no cambian euros sino dólares y no cogen nunca billetes de un dólar y aunque creemos que el cambio es malo lo hemos cambiado a un dólar, cien kw. Hemos estado cuatro horas entre las dos aduanas y cuando ya parecía que podíamos irnos, ha venido el comandante de allí para decirnos que teníamos que tenían que ponernos escolta y que ésta sería para todo el país que la irían cambiando a medida que pasemos provincias. Por fin el coche militar con la escolta armada estaba listo y hemos salido de allí por una carretera nueva.

Hemos parado en Mbanba Congo para comer y allí nos ha dicho Carles que su padre, Jordi Fernández estaba con los síntomas de la malaria por lo que Jordi Baldrich con Luis y los escoltas se han ido al hospital para hacerle la prueba. El resto nos hemos quedado allí comiendo y comprando una tarjeta sim para poder hablar con Eva y decirle que seguramente que mañana lleguemos por la tarde y se ha puesto muy contenta más que nada porque en el hotel en el que está, mañana no tiene habitaciones, así que hemos quedado en el aeropuerto para no tener que entrar en la caótica ciudad. Al ir a comprar la tarjeta, que estaba un poco lejos de donde habíamos parado, Paloma ha comprado una caja de cervezas y al regresar la llevaba yo pero como me  cansaba de llevarla en los brazos, me la he puesto en la cabeza como hacen ellos pero claro, sujetándola con las manos y la gente al verme se reía y me hacían señales y gestos de que les gustaba verme así. La verdad es que la gente es muy maja.

Como Jordi no venía a decirnos nada, nos hemos acercado al hospital y resulta que Jordi con Luis se habían ido a buscarnos. He entrado a ver a Jordi Fernández y lo encontré de maravilla porque le habían metido de todo gota a gota pero lo había pasado muy mal. Nos hemos estado riendo un rato con él y el médico que es cubano y ya nos hemos ido. Estaba en una habitación en la sala de los recién nacidos y los niños malitos y al pasar por delante veías a los niños como de dos o tres años mirando hacia la puerta con sus grandes ojos sin reír, quietecitos, algunos con suero puesto y daba una pena tremenda, la verdad es que me daban ganas de llorar y me habría gustado poder hacer algo para aliviar su sufrimiento. Pero que mal repartido está el mundo, como no van a querer venir a Europa en pateras. También se podían ver a las parturientas tumbadas sin moverse casi, con los niños recién nacidos y las sábanas llenas de sangre, algunas con los familiares y otras solas. La soledad en el hospital sin que nadie te ayude ni te lleve de comer es de lo más duro.
Cambiaré de tema. Jordi Fernández con Luis y sus respectivos hijos, se quedaban en la ciudad mientras nosotros seguíamos viaje para recoger a Eva y nos veríamos otra vez más abajo. El problema era que había que ir con la escolta y hemos tenido que ir a dos comisarías para encontrarlos y nos han repetido que no es por seguridad sino una nueva ley y que es su método de trabajo y que la escolta se iría cambiando a lo largo de todo el país. Finalmente han debido tener un problema con la escolta y nos han dejado marcharnos sin ella pero en un control que hemos encontrado ya sabían que éramos cinco coches y se han extrañado por que íbamos tres y sin escolta pero han llamado por teléfono y al momento nos han dicho que podíamos continuar.

Hemos parado en Tomboco en una misión católica que hay y en la que nos han permitido acampar. Hemos circulado de noche pero la carretera es buena, sin tráfico y la policía nos ha dicho que lo podíamos hacer sin problema pero realmente hemos ido de noche para acortar camino y poder recoger mañana sin falta a Eva. El ambiente del grupo es bastante bueno. Mientras nos acostábamos, Jordi se ha quedado lavando el coche, ya le dije que si no tenía sueño que siguiera con el mío, jaja.


20 de mayo de 2012. Luvo-Songorolo. Frontera

Por la mañana hemos rellenado de combustible de garrafa los coches, aunque hemos tardado un poco ya que los bidones que usaban parecían de veinticinco litros y nos decían que eran de treinta por lo que Jordi les ha hecho comprobarlo lo que con las consabidas protestas por parte de los gasolineros, nos ha llevado bastante tiempo. Hemos ido directamente al embarcadero que funciona por la mañana entre las ocho y media y las once y media. Había dos camiones delante y un coche y en cuanto se han puesto a funcionar, hemos subido al barco el coche que había delante nuestra y yo porque no caben más vehículos. Nos han cobrado doce mil francos congoleños. El río Congo en este tramo debe medir dos kms de ancho por lo menos y el barco tarda casi veinte minutos. Por supuesto, además de los coches pasa también bastante gente y al otro lado hay un pequeño pueblo en el que hemos pasado gran parte de la mañana pues en pasar el resto de los vehículos han tardado un par de horas.

A partir de aquí la pista era buena salvo algún que otro bache gordo y tramos de barro que pasábamos sin problema. También hemos visto algún que otro coche y un par de camiones en dirección contraria. El paisaje era similar al de ayer pero las montañas más suaves. Finalmente hemos llegado a la carretera por la que hemos circulado hasta Songorolo que no era mucha distancia. Hemos repostado y el gasolinero nos ha dicho que la frontera, pese a ser las cinco, la encontraríamos cerrada y que nos podía hacer buen precio en un hotel que casualmente está pegado a la gasolinera. Pensábamos que sería mentira lo de la frontera pero era verdad, menos mal que nos han dejado acampar delante de la aduana en un pequeño pradito. Jordi ha hecho macarrones con setas que estaban muy buenos.

Mañana saldremos con nuestro pasaporte normal pero deberemos entrar en Angola con el segundo pasaporte que es en el que llevamos el visado de Angola, esperemos que no haya problemas por muy legal que sea esto pero que igual no entienden bien. Bueno, yo me voy a la cama porque hace un par de horas que se fue todo el mundo pero me he quedado preparando la ruta de toda la travesía de Angola y que he debido cambiar sobre la prevista porque ésta va por lugares con barro y otras cosas de las que no le gustan nada al remolque.

Eva llegará en unas horas a Luanda pero yo creo que nosotros tardaremos unos tres días todavía en llegar pues las carreteras sé que están llenas de agujeros y la velocidad es lenta.


19 de mayo de 2012. Luozi

Nos hemos levantado con el campamento medio tapado por la niebla y yo que dormía fuera, tapado por una manta, lo tenía todo mojado. Si que ha hecho frío por la noche, seguramente que para la próxima coja el saco de invierno. Antes de partir queríamos quemar la basura pero la gente de allí que han venido por la mañana a traer unos plátanos gordísimos y rojos, no nos han dejado, así que la hemos puesto toda en un sitio y al momento los chavales que había por allí se han tirado como locos y se lo han llevado todo. Luego, Vicente le ha comprado todos los plátanos a una mujer que llevaba una gran fuente en la cabeza y que también se había acercado para observarnos. Hemos comenzado a circular y parecía que ya la pista era buena porque era un poco más ancha. En un punto había un señor que decía que el camino que salía por la izquierda hacia atrás era un atajo y que si seguíamos de frente era muchísimo más largo. El caso es que por la izquierda parecía poco usado y no nos fiábamos pero Leo con Vicente (ahora viajan juntos todos los días) han ido a mirar y por la emisora nos comunicaron que se podía pasar y decidimos tirar por ahí. Pasamos por una serie de poblados donde la gente nos aplaudía al pasar e incluso bailaban las señoras a nuestro paso y muchas chicas al saludar hacían una genuflexión. Había muchísimos niños pequeñitos, la verdad que monísimos. En el otro Congo suelen ir desnudos hasta bien mayores pero aquí siempre van vestidos.

Al pasar un puente nos encontramos con un barrizal tremendo por el que ya había pasado Leo que va de avanzadilla pero le había costado mucho y casi se queda. El pupitas, tirando bravamente del remolque comenzó a avanzar y de repente pareció que se lo tragaba la tierra y se hundió pero bien hundido y tuvo que tirar Leo de él para sacarlo con el winch pero no podía  y tuvo que dar marcha atrás y entonces pudo desatascarlo. La cosa estaba chunga pero Carles se fijó en que había un camino no muy marcado para pasar sin meterse por el barrizal y por ahí no tuvimos problemas. El camino tenía continuas subidas y bajadas destrozadas por el agua que a Jordi Baldrich le costaba pasar para no volcar el remolque pero lo hizo de maravilla  y pese a algún susto, lo consiguió. La pista ya era ancha y permitía el paso de dos coches pero el avance muy lento por las zanjas continuas y las ascensiones y descensos por trialeras. Los caminos discurren por la cuerda de las montañas generalmente y por eso dan tantas vueltas. Pasamos por unos cuantos pueblos, uno de ellos bastante grande y en el que paramos a comprar pan y más cosas en el mercado junto al camino. A partir de ahí encontramos grandes tramos de camino en buen estado que nos daban un respiro.

Por la tarde, ya cerca de  Luozi pudimos contemplar de lejos el río Congo, era enorme  y parecía un lago más que un río. Paramos en un control a la entrada del gran pueblo y un policía se vino con nosotros a Inmigración donde debimos hacer fotocopias de los pasaportes. No hay aduana pero nos sellaron el carnet de passage. Nos fuimos a alojar en una misión católica que nos enseñó el policía y luego a cambiar dinero en la farmacia que está en la casa nueva  y aunque ya habían cerrado nos han cambiado. Los dólares los cambian a 920 francos congoleños y los francos cefas a 1700 aunque es un mal cambio. Aquí no hay gasolinera por lo que debemos rellenar los depósitos en los chiringuitos en los que venden combustible en garrafas a 1.100 francos congoleños y hemos apalabrado 80 l. para Jordi y para mí mañana porque ahora no tenía.
La misión en la que estamos no es ninguna maravilla, es la peor y más sucia de todas, pero bueno. Leo en su habitación ha encontrado un escorpión y yo he descubierto que no sé exactamente que día me han abierto la mochila y de un bolsito que llevo dentro me han robado euros y dírham. No han sido grandes cantidades pero sí una faena.


18 de mayo de 2012. Nkai. República Democrática del Congo.

Habíamos quedado con la gente y los militares a las siete. Nos hemos ido a buscar café en el pueblo pero no había en ningún lugar, así que hemos pensado que en el hotel en el que se había alojado una parte del grupo sí que habría y que les harían el desayuno, yendo `para allí pero ni tenían desayuno ni nada por lo que hemos comprado unos buñuelos y es lo que hemos desayunado.

Nos hemos tenido que quedar dos horas más esperando porque los militares no venían, nos decían que tenían al jefe reunido y que no podían. Pensábamos irnos sin ellos pues no los necesitábamos pero Luis creía que era mejor irnos con ellos por seguridad a pesar de haberle dicho que nos acompañaban no por seguridad sino para evitar que nos llevemos algo y ya está. Finalmente han venido y nos han dicho que nos acompañaban tan solo hasta donde ayer se atascaron que era un par de kms. Llegamos al lugar fatídico de ayer y pasamos sin problemas pero más lejos se complicó bastante más y en una de esas el remolque se le volcó a Jordi que no se dio cuenta y lo arrastró pero no se rompió. Tirando a mano con una eslinga unos y los demás levantando el remolque, lo pusimos de pie bastante rápidos. Luego encontramos un puente por el que casi no se cabía y a continuación unos tramos de trialera  muy complicada para subir con coches sin remolque pero con él, era imposible. Vimos que había un camino recién hecho hacia arriba y parecía que salía al otro camino, así que el del land rover intentó subir pero la entrada de la cuesta costaba mucho y tuvo que hacer un par de intentos pero luego subió hasta arriba fácilmente. A continuación subió Leo que demostró la potencia de su motor y la cantidad de años al volante subiendo de una forma tremenda con un coche sobrado de potencia. Ahora le tocaba el turno a Jordi Baldrich que veíamos todos que con el remolque no iba a poder subir. Luis insistió en que quitáramos el remolque antes del comienzo del cortafuegos pues eso es lo que parecía aunque no lo fuera. Luis nos demuestra continuamente que tiene una visión para solucionar los problemas de atascos y similares tremenda. Le hicimos caso y se soltó el remolque pero yo no lo podía enganchar porque lo habían dejado delante del puente y no podía pasar, así que Leo tuvo que bajar y engancharlo él subiendo como si no llevara remolque. Una vez arriba lo enganchamos en mi coche y seguimos. El coche que iba con Leo se atascó dos veces más pero el hdj 80 de Autogavilo desatascó sin problemas. Yo me quedé en un barrizal y Jordi B. me sacó tirando con suavidad.

En una de esas llegamos a la República Democrática del Congo o Congo Kinshasa. Pasamos una barrera hecha con bambú y cien metros más adelante había una cabaña de paja donde nos han sellado los pasaportes y no nos han tenido mucho rato. Les preguntamos si hacen visados en la frontera y dijeron que si pero también añadieron que costaban mil dólares, por lo que no sé si será cierto o que se han confundido en la cantidad.

En todo el día hemos recorrido 49 kms porque encontrábamos subidas y bajadas llenas de zanjas y más barrizales. Los caminos eran muy estrechos, de hecho muchas veces la vegetación, que era mucho más alta que los coches, daba a los retrovisores y los metía para dentro. En las cimas de las montañas podíamos contemplar más montañas con pequeños bosques y muchísima hierba muy alta. Pasamos por unos cuantos pueblos donde la gente se quedaba al borde del camino y al pasar nos vitoreaban, eran muy simpáticos. Desde hace varios días, muchos niños no nos dicen blancos sino chinos en francés pues los únicos blancos que ven son chinos y deben pensar que todos somos iguales e incluso algunos dicen ninhau que es adiós en chino.

Ya cansados, llenos de barro y yo harto del remolque, cuando se estaba poniendo el sol, hemos parado al lado de unas casas donde nos han recibido muy bien pero el dueño nos ha indicado que en esas casas no vive nadie pues ellos lo hacen en otras casas más alejadas pero no hemos comentado nada al grupo para evitar que piensen que hay problemas de seguridad y no duerman. Hoy ha cocinado Jordi unos ricos espaguetis


17 de mayo de 2012. Mindouli

Esta mañana ha amanecido lloviendo un poco. Hemos continuado por la pista hasta llegar a un pequeño pueblo en el que hay un control y desde el que hace tiempo te escoltaban a Mindouli pero ya no, ahora hay seguridad más que nada porque a lo largo del corto trayecto hemos visto varias fábricas de los chinos y todo el trabajo de la carretera exige cierta seguridad que ya parece que hay.  El recorrido al igual que ayer presenta llanuras de altas hierbas y montañas bajas y redondeadas llenas de hierba que dan la sensación de que las colinas son de terciopelo.  Hemos pasado muchos ríos, alguno bastante ancho, siempre por puentes metálicos menos los pequeños que no sé como no se vienen abajo con el peso de los camiones.  Pronto hemos alcanzado a un camión que era complicado pasar pues era un tráiler pero luego hemos visto que había muchos y que iban en caravana, así que nos hemos puesto a la cola y hemos seguido avanzando. La llegada a Mindouli ha sido un caos, los camiones parados, alguno que parecía atascado o estropeado y otros que querían pasar en dirección contraria y los que iban les impedían el paso. Teníamos que buscar a los de inmigración y ver por donde se iba ya que de frente, lógicamente se iría a Brazaville. En esas me ha llamado Eva para confirmar que llega el lunes de madrugada a Luanda y que va a tener que esperar pero claro, el hotel más barato que ha encontrado son 250 euros por noche y si se queda varias noches como seguramente pase, no se va a dejar el presupuesto del viaje en un par de días para hacer de comité de bienvenida. Para colmo de males, Vicente hablándome por la emisora. Me he parado y en cuanto he terminado de hablar con Eva, que se muere de ganas de venir (no voy a usar la escatológica frase que ha usado ella), hemos preguntado y por un camino de cabras hemos llegado a la gendarmerie que nos ha dicho que el jefe de inmigración no estaba, nos han indicado su casa, la última del pueblo y al llegar a ella no estaba pero le han llamado y ha dicho que estaba en el mercado y que ahora venía.

Cuando ha venido, no tenía tinta para el sello y no parecía que tuviera mucha idea de que hacer porque ha sido otra persona la que le iba diciendo lo que debía hacer a cada momento pero bueno, finalmente ha quedado todo hecho aunque al querer ir a la policía para sellar los carnet de passage, ha pasado lo mismo, que no estaban y que le llamaban. No ha tardado mucho en venir pero no tenía el sello, así que lo he llevado a una casa al lado de la oficina y allí estaba el preciado sello y en dos minutos lo teníamos todo y parecía que podíamos irnos ya pero no, resulta que tenía que acompañarnos una escolta militar. Por fin han llegado los militares…, sin coche y al cabo de un rato ha llegado el coche con más soldados. Por lo visto, realmente más que por seguridad nuestra es para evitar que nos llevemos oro, diamantes o cualquier otra chuchería que pudiéramos encontrar por ahí.

Hacemos un par de kms y en el primer charco el coche militar que va delante de todos, se empanza, lo saco pues iba detrás de él, con el winch y se vuelve a atascar pero más lejos, lo vuelvo a sacar pero el winch deja de enrollar, funciona para desenrollar pero no al contrario. Además, rajan una rueda y hay que dejarles un gato porque el suyo no subía mucho. Lo vuelven a intentar y nuevamente se atascan, así que Leo que va detrás de mí se mete y en vez de sacarlo con el winch decide empujarlo sin poner nada entre los dos coches. Lo mueve pero cada dos por tres se empanza y deciden retroceder pero para ello hay que estar desatascando hacia atrás. Leo viene nervioso y no es para menos porque ha abollado su coche y ha roto la protección del radiador y una tubería del aire acondicionado, todo eso al empujar al otro vehículo, de todas las maneras, se debería morder la lengua y no sólo en esta ocasión sino en todas las veces en que salta y se pone a gritar(la razón no la tiene quien grita más alto y si por un casual tienes razón y gritas, se pierde toda la razón). Se cortan árboles y ramas para ponerlos en el camino y Jordi Fernández pasa todo el tramo sin problema alguno. Decido que podemos comenzar a pasar coches pero Luis me hace mirar la hora y resulta que llevamos allí más de dos horas y nos queda de luz como hora y media por lo que para evitar tener que acampar en la pista, lo cual puede ser algo imprudente pese a la escolta, decidimos regresar e intentarlo mañana otra vez y si no llueve puede incluso estar más seco y pasarse mejor. Todos los militares estaban muy contentos y no les importaba nada que les fotografiáramos.

La mayoría de la gente se ha alojado en el hotel pero el grupo de Jordi Baldrich y Emilio y yo, hemos acampado en la comisaría. Nos hemos ido a tomar algo al pueblo y yo de paso echar gasoil (sólo se puede echar de 25 en 25 l. y te los cobran a 15.000 francos cada garrafa, no hay gasolinera) Han comenzado a abrir los establecimientos y hemos cenado allí por dos euros unos espaguetis con judías y ensalada de aguacate, todo mezclado, riquísimo. La calle que al principio no estaba muy transitada se ha ido poblando poco a poco de gente, han llegado los macarras del pueblo en sus motos que han parado delante de nosotros muy bien vestidos y saludándose entre ellos de una manera un poco rara tipo a lo que hacen los negros en las películas. Había otros medio bailando al son de la música del local en el que cenábamos (la cena la hemos comprado enfrente pero no tiene sillas y por eso nos la hemos tomado en este otro sitio) que deben ser un poco sordos porque han puesto la música que parece que los del pueblo de al lado la pueden escuchar también.

Yo me he venido para escribir un poco a ver si hoy me acuesto pronto que siempre lo hago más tarde que nadie y me muero de sueño a lo largo del día. Mientras escribo, me ha llamado Eva que quiere ir sabiendo como vamos para ver cuanto va a tener que esperarnos en Angola y se queda más tranquila.

A ver que pasa mañana, espero que el tramo de barro lo pasemos sin muchos problemas y luego que no haya más porque con el remolque es un rollo que te pasas.


16 de mayo de 2012. Monasterio benedictino.

Ayer Jordi Fernández llamó a su mecánico para decirle que embarcaban el coche para España y éste le contestó que porque no probaban lo que les había dicho hace un par de días pero Jordi contestó que no podían cambiar la electro válvula porque no tenían aquí a lo que el mecánico replicó que sí que la tenían porque la puso él en la caja de recambios para llevar, así que la localizaron y Leo se pasó toda la mañana trabajando en el coche y por la tarde el coche andaba otra vez con la consiguiente alegría de todos. Nosotros pasamos el día en unos atascos de los buenos, luego en el cíber y finalmente en el albergue donde lavó el coche el guarda y le revisé todo, apretando algunas tuercas del diferencial delantero, también tuve que echarle un poco de aceite de motor para que llegara bien a su nivel.

No pudimos despedirnos personalmente de Xavi porque le surgieron unas cosas de última hora pero nos dijimos hasta luego por teléfono.
Esta mañana hemos parado a desayunar en el sitio favorito de Jordi que ha comido café y judías, como Mar, Emilio y Paloma porque yo he preferido espaguetis y José Manuel y Pere y Elvira no han desayunado. Tras reencontrarnos todo el grupo nos hemos puesto en movimiento hacia Dolissie nuevamente y cada vez que tardaba mucho en aparecer por detrás el coche de Jordi, ya pensábamos que se había parado pero no, está perfectamente arreglado.

A partir de Dolissie la carretera se acaba y comienza un camino que lo están asfaltando por lo que dentro de poco será todo carretera. Tampoco ha llovido mucho por aquí porque casi no había barro. El camino discurría entre grandes llanuras llenas de hierba muy alta y al fondo a lo lejos se podía ver la selva. Atravesábamos aldeas en las que se podía ver más pobreza de la que habíamos visto. En muchas de ellas tenían montones de cerdos a los que se podía ver paseando con los cerditos bebés o tumbados en charcas con la cabeza fuera. La temperatura era agradable y sin mucha humedad. Queríamos llegar a Mindouli pero se nos ha hecho de noche bastante antes por lo que nos hemos dirigido a un monasterio benedictino donde nos han ofrecido unas habitaciones y la posibilidad de acampar. Para cenar Mar ha hecho arroz pero la encargada de calcular la cantidad ha sido Paloma que como es de letras pues ha calculado el arroz para uno en vez de para cinco y hemos tenido que hacer un poco de régimen. Pensábamos acampar porque es un prado muy bonito ya que todo está lleno de hierba y parece el norte de España pero se ha puesto a llover un poco y nos hemos metido en una habitación muy grande. Hemos avisado a los que dormían dentro que no cerraran porque no se puede abrir desde dentro y llega Paloma y da un portazo y nos quedamos encerrados todos. Yo pensaba que que haces si te dan ganas de hacer pis y no puedes aguantar o lo que es peor, ganas de ir al váter en plan urgencia porque estas cosas pasan así. Menos mal que se ha puesto a gritar por la ventana, bueno, lo de gritar es mucho decir, pero llamando a Leo, al final éste nos ha escuchado pero no podía venir porque Vicente que duerme con él había cerrado con llave y se había ido, menos mal que en estas a aparecido Vicente y nos ha podido abrir.

La tienda “James Baroud” de Luis ha roto dos tuercas de las que sujetan las varillas al techo de la tienda y no se puede subir bien, la han pegado con una masilla a ver si se arregla. ¡José Rui Santos! ¿Por dónde andas, no decías que eran las mejores? Hay que comprar productos españoles. Todas las noches que acampamos desde Gabón, vemos siempre luciérnagas, la mayoría de un color verde pero también hemos visto algunas de color rojizo como faroles voladores.


Más Crónicas del viaje en Kwang 4x4:

- Marruecos, Mauritania y Senegal.
- Guinea Conakry, Costa de Marfil y Burkina Faso.
- Burkina Faso, Togo y Benin.
- Nigeria y Camerún.
- Camerún, Gabón y Congo Braza.


Más información en el Blog de la Expedición.


Atar Expeditions.
Mayo 2012.



























































































































































































































































Copyright © 2007 - KWANG 4X4 - En Internet desde Abril de 2000