EURO4X4PARTS WEST TRANSÁFRICA 2012 - Botswana

15 de junio de 2012. Kukusha. Kalahari

Hemos hecho fuego para desayunar porque hacía bastante frío. Hemos enganchado el remolque en el coche de Jordi y hemos comenzado a circular por el camino, enseguida el terreno duro se ha convertido en arena bastante blanda y con rodada profunda. El pupitas parecía una locomotora de la cantidad de humo negro que iba soltando cuando se ha atascado y justo en ese momento le ha dado un calentón al coche, así que cuando se ha enfriado hemos visto que una correa iba rota. Viendo el panorama y habiendo una carretera, más larga pero que nos lleva al mismo sitio, hemos decidido dar la vuelta y cruzar el Kalahari por asfalto. Nuevamente hemos enganchado el remolque a mi coche que como estaba en una zona de mucha arena me ha costado sacarlo de allí a pesar de haber bajado presiones pero lo he conseguido, eso sí, con todo el equipo femenino y Vicente empujando por detrás.
Cuando ya cogía velocidad y he comenzado a salir de la rodera profunda para dar la vuelta, el remolque se ha desenganchado y se ha caído pero como era arena no ha pasado nada pero claro, parecía complicado arrancar tirando de él en la posición en la que estaba mi Toyota pero con el bloqueo trasero ha salido fácilmente.

Hemos pasado el pueblo de ayer y hemos parado para hinchar las ruedas ya que la pista a partir de ahí hasta la carretera era muy buena y Leo con Vicente y José Manuel decidieron hacer el tramo de pista hasta donde salía una carretera por la que se podía llegar a la principal y los tres en el súper coche de Leo se fueron. Con mucha pena, nosotros hemos salido a la carretera y al llegar a Kang hemos comprado líquido refrigerante que tenía un coste tres veces más alto que en España. A lo largo del trayecto por la carretera hemos visto bandadas grandes de avestruces, una de ellas tenía polluelos ya grandecitos pero bastante más pequeños que los adultos pero no hemos podido acercarnos. En Sekona, que era donde habíamos quedado, al poco de llegar nosotros han llegado los expedicionarios en solitario que lo han pasado de maravilla, sobre todo Leo, el zorro del desierto que ha disfrutado muchísimo de la pista de arena y nos ha dicho que había un par de sitios donde el remolque no hubiera pasado pues como tiene el eje más pequeño que el del coche, no lleva las ruedas por la rodada como el coche sino más dentro y se va comiendo la arena del centro del camino frenando al coche como si fuera un ancla.

Allí hemos ido a repostar pero no había combustible, se había terminado. Con el que nos queda y el de las garrafas tenemos para llegar a Tshabong por carretera pero queríamos coger una pista que por lo visto es muy buena para ir a un parque dentro del Kalahari y ver unas dunas rojas pero creo que no va a poder ser porque va a estar muy justo de combustible. Teníamos que haber vuelto a rellenar en Kang, ha sido un fallo mío.

Hemos parado antes de que se pusiera el sol. La carretera a ambos lados está completamente vallada pero hay muchas cancelas, así que hemos abierto una para pasar y al poco hemos visto un lugar plano y ahí que nos hemos parado y aunque estamos cerca de la carretera no se nos ve. Hemos recogido bastante leña y nuevamente hemos disfrutado de una velada entretenida y amena todo el grupo. El ambiente es de fraternidad entre todos, lo cual me alegra muchísimo. Mañana entraremos en Suráfrica.


14 de junio de 2012. Bere. Desierto del Kalahari

Esta mañana también hemos podido levantarnos cuando hemos querido pero luego se nos ha echado el tiempo encima y nos ha tocado correr para no hacer esperar a Jordi y José Manuel. Entonces nos hemos dado cuenta de que tendrían que haber venido a por el remolque aunque bueno, lo podíamos enganchar con mi coche pero es que además, tendrían que haber venido a por Pere y Elvira y sus cosas pero ya no tenía remedio, así que decidimos que Mar se fuera apretada con Leo y Vicente y que en mi coche fuéramos los seis y encima de ellos las cosas de Pere y Elvira que llevan dentro del coche de Jordi. Mientras nos estábamos metiendo había un francés, que llegó anoche y que había embarcado su coche hasta Suráfrica y estaba subiendo con su coche, que nos estaba mirando y se le estaba poniendo una cara de asombro tremendo pues debía pensar que viajábamos así de apretados todos los días y nos dio mucha risa verle tan asombrado.
En el pueblo repostamos, compramos agua y comida para atravesar el Kalaharari y mientras yo compré para Miguel una tela con animalitos muy bonita. Nos pusimos en marcha y llevando siempre el mismo ritmo comenzamos a sumar kms. Paramos en un control veterinario como el de ayer al regresar de Moremi y tras comer en una vía de servicio con mesitas y sombra hemos seguido rumbo sur. En Ghanzi hemos repostado sin entrar en la población. Hemos visto bastantes parejas de avestruces a lo largo del asfalto. En la carretera hemos visto un desvío pero indicaba a un pueblo que no hemos visto en el mapa y sin embargo Vicente lo ha localizado rápido y nos ha llamado por la emisora para indicarnos que nos habíamos pasado el desvío. Al principio la pista era tan buena que nos permitía llevar prácticamente la misma velocidad que por la carretera hasta llegar a  Bere donde hemos tenido que preguntar por el camino y una vez que nos han puesto en el camino que tenemos que llevar, hemos salido del pueblo y unos pocos kms más lejos hemos parado para acampar. El camino es muy arenoso y como hoy voy tirando del remolque se me ha subido la temperatura del aceite de la caja de cambios por ir por la arena. El terreno ya he dicho que es arenoso y hay arbustos muy grandes y pequeños árboles. Hemos encendido un fuego de campamento pues hay un ambiente fantástico entre los miembros del grupo.


13 de junio de 2012. Maun.

A las cuatro y media de la mañana nos levantábamos y a las cinco poníamos los tres coches rumbo al coto de Moremi al que hemos llegado cuando salía el sol sobre las siete. Habremos hecho unos veinticinco kms de carretera y el resto ha sido todo pista. Antes de entrar ya hemos podido ver algunas jirafas y otros animales. Nada más traspasar la puerta, ante la desesperada mirada de José Manuel que como buen naturalista sabe que estas horas son las mejores para ver bichos, pues nos hemos puesto a desayunar, eso sí, muy rápidos. Al poco hemos visto una gran manada de elefantes y muchos impalas por todos lados que se quedaban parados al lado del camino mientras pasábamos. El camino del coto no tiene nada que ver con los de Etosha, son estrechos, casi sin señalizar y se internan por los bosques para llegar a las charcas. No son fáciles y tienen mucha arena, desde luego con un vehículo que no sea cuatro por cuatro sería imposible pasar y precisamente eso nos ha hecho disfrutar más y el conseguir ver más animales En una zona de vadenes en la que nos habíamos parado para esperar al coche del remolque que iba lento porque estaba un poco mal para el remolque, de repente vimos que venía un range rover a todo meter con un remolque enorme con el que pasó a nuestro lado como si éste fuera por una carretera, nos quedamos alucinados porque si nosotros pasamos de este modo lo hubiéramos volcado. Hemos pasado el primer y segundo puente y tras cruzar este último, en una charca, algo lejos había una manada de búfalos. Cuando hemos llegado al tercer puente, en el cual había unas oficinas, allí nos han mostrado sobre nuestro mapa el mejor camino para seguir y lo hemos hecho pero ya sobre el medio día no se veían animales por lo que hemos parado para comer cuando hemos encontrado un lugar sin hierba ya que por todo alrededor de la pista por donde circulábamos la hierba era alta y podía ocultar algún animal. En Etosha, para parar a comer o ir al retrete, había lugares que estaban señalizados y cuando llegabas a ellos estaban vallados pero en Moremi no y nos gustaba más.

Tras el descanso y con el sol más bajo, hemos comenzado a ver bastantes animales como cebras y jirafas cuando de repente, tras pasar una curva, me doy con un elefante que está a dos metros, me paro y no había uno sino muchos, estábamos en el medio de la manada e iban pasando a nuestro lado tranquilamente y cuando han finalizado nos hemos ido sin embargo había una pareja de elefantes algo más alejados con un elefante muy chiquitito así que hemos pasado sin parar pero los otros dos coches han parado por lo que uno de los elefantes se ha vuelto un poco y como seguían sin irse, pues ha embestido teniendo los dos coches que salir pitando y realmente asustados al ver al elefante venirse encima de ellos y es que un bicharraco de estos te vuelca un coche con la gorra. Un poco más lejos hemos visto hipopótamos e ibis al lado de unas espátulas. En una zona hemos visto muchísimos babuinos que iban andado por el camino y dos pero que muy pequeñitos, se han parado a jugar delante el coche obligándonos a parar pero era muy divertido verlos.  Hemos visto bastantes animales y cuando ya habíamos salido del parque, Emilio ha distinguido un búfalo fuera del camino pero muy cerca que era realmente imponente por el tamaño y cuando nos hemos acercado con el coche se ha ido y tras él han salido un par de ellos más que nos los distinguíamos por estar entre los arbustos y no tener mucha luz.

Cuando hemos regresado al camping ya estaban Paloma y Eva que también habían vuelto de su viaje a un lodge de dos noches y de la que nos han contado maravillas. Hemos cenado juntos las lentejas que preparamos ayer y que estaban riquísimas. Antes de que se fuera Jordi hemos quedado con él en que como tenía que ir a la ciudad para arreglar una ventana pues que para que no volviera aquí, que ya íbamos nosotros allí.


12 de junio de 2012. Maún

Como no había nada que hacer hoy, nos hemos permitido el lujo de gandulear y aunque llevaba bastante tiempo despierto, me he quedado dentro del saco calentito. Luego me he ido a duchar pues en este camping hay agua caliente mañana, tarde y noche y, además, mucha, lo que ha sido bastante inusual en los alojamientos a lo largo del viaje incluso bueno. Hemos ido a Maun, pues todos los alojamientos están fuera de la ciudad porque están al borde de los diferentes brazos del Okavango y yo me he pasado bastantes horas en internet ya que como va lento, pues por el tema de las fotos he necesitado mucho tiempo. Por la tarde ha venido Mar a buscarme al cíber y hemos ido a comprar comida y agua pues la del fondo común que se compró al principio ya se ha acabado. Hay de todo aquí pero a precios prácticamente europeos y sin embargo ves comprar por igual a blancos y negros por lo que el nivel en la ciudad por lo menos en esta zona debe ser alto aunque creemos que habrá una zona más humilde en otro lado. Hemos regresado al camping y nos hemos encontrado con Jordi y José Manuel con los que hemos quedado para mañana para ir al parque de Moremi a las cinco de la mañana. Nos hemos tomado una cerveza en el bar restaurante del camping que estaba muy animado con bastantes viajeros repartidos por las diferentes hogueras que hay para no pasar frío aunque el frío de hoy es muy soportable, nada que ver con el frío polar del primer día. Ha sido un día muy tranquilo que siempre viene bien. Para cenar, de postre hemos tenido nubes de esas que nos tomábamos de pequeños. Mientras escribo, Mar está preparando la cena de mañana y  Emilio está fregando los cacharros de la cena y escuchamos unos cánticos de los negros de unas casas cercanas.


11 de junio. Maún


El día ha amanecido realmente helador y hasta que el sol no estaba alto no hemos podido entrar en calor. Este camping está situado en un lugar muy bonito con un paisaje del río precioso sobre todo a primera hora de la mañana.
Tras un café y un buen rato de tertulia al sol casi todo el grupo para entrar en calor al lado del río, nos hemos ido a internet pero las conexiones son muy malas.
Eva y Paloma se han marchado a Moremi en avión a un lodge para darse un bonito capricho y no volverán hasta pasado mañana. Lo mejor del día ha sido la impresionante excursión que hemos hecho Mar, Pere, Elvira, Emilio y yo en avioneta sobre el delta del Okavango, ha sido fabulosa, parecía que estábamos en “Memorias de África”.
Volábamos a ciento cincuenta metros de altura y podíamos distinguir a los animales, había muchísimos elefantes, unas veces solos y otras en grandes manadas.
También hemos visto hipopótamos, jirafas, gacelas y antílopes `pero lo bonito era disfrutar de las vistas aéreas de la zona llena de agua.
Hemos volado durante una hora pero se ha hecho muy corta.
Era difícil hacer fotos porque el avioncito se movía mucho. Pensábamos ir a Moremi mañana pero Jordi tiene que acabar con la revisión de su coche y mañana no puede venir, así que nos iremos todos pasado mañana.


10 de junio de 2012. Maun

Han llegado Jordi y  José Manuel pronto al camping ya que ellos habían acampado fuera. Hemos desayunado todos y nos hemos ido. En el pueblo hemos parado en la panadería y nuevamente no tenían pan. Hemos regresado por la pista que trajimos hace unos días y al cruzar el rio en el transbordador, nos esperaban Leo y Vicente y todos juntos hemos proseguido por la carretera hasta la gasolinera de Shakawe que es el pueblo donde cambiamos dinero el otro día. Se ha hecho compra allí y hemos repostado. Hemos seguido los casi trescientos kms que nos faltaban por la carretera que atravesaba un paraje que lentamente se iba convirtiendo en semidesértico, todo arena y acacias medio secas. En todo Botswana, los poblados tienen empalizadas y bastante altas, cosa que no veíamos en otros lugares. Creemos que debe ser porque por aquí hay muchos animales salvajes que van a sus anchas como los elefantes de los que ves sus deposiciones por todos sitios.

Cerca de Maun, hemos tenido un atasco bueno porque había un control para fumigar los coches y las suelas de las personas por lo que hemos llegado de noche a la ciudad. Queríamos ir a un camping que nos habían recomendado en el de Seronga y nos hemos atravesado la ciudad sin verlo, así que hemos preguntado y nos indicaban que había que seguir pero es que llevábamos unos cuantos kms sin ver casas y pensábamos que íbamos mal. Hemos pasado por un lugar en el que se veía fogatas y tiendas por lo que hemos dado la vuelta y nos hemos  metido en el recinto pero no ponía ni camping ni nada. Hemos visto unas personas y nos han dicho que era particular pero se han ofrecido en su coche a guiarnos hasta el camping que buscamos por lo que hemos llegado muy bien pero estaba muy lejos, no está en la ciudad como creíamos. En este lugar hemos encontrado a unos españoles y uno de ellos es amigo de Jesús Calleja que como también lo es de Vicente, éste lo ha llamado por teléfono para decirle que estaba con su amigo en este país. Pero resulta que otra de los compatriotas trabaja con Vicente Pledel, amigo también de Vicente pero ya no le ha llamado. Vicente se conoce a todo el mundo.

Cuando hemos llegado estaba todo a oscuras pero nos dijeron que a las nueve venía la luz y asi ha sido y cuando las luces se han encendido hemos visto que estamos al lado del rio y que hay un montón de barcos que usan para los transfer hasta los mokoros río arriba. El lugar está muy bien pero hace un frío tremendo. Jordi y José Manuel han dejado el remolque aquí y se han ido a acampar fuera y Elvira, Pere, Leo y Vicente han cogido unas tiendas africanas grandes con camas que estaban muy bien. Creemos que la nevera se ha estropeado por que no enfría.


9 de junio de 2012. Seronga, Delta del Okavango

Por la mañana nos levantamos en cuanto clareó y tras un desayuno muy pobre porque las galleta nos las comimos por la noche porque no teníamos pan, nos pusimos en marcha para dar un buen paseo en busca de animales. Menos Emilio, que por la duración de la excursión prefirió no ir, el resto fuimos todos. Al principio andábamos por la sabana siguiendo la trocha de unos elefantes que habían pasado hacia dos días, entre las hierbas muchas veces más altas que nosotros pero no vimos nada, sólo huellas de elefantes y de hipopótamos. Llegamos a una pequeña zona de árboles en las que había monos que no se dejaban ver mucho pero eran muy graciosos pasando de un árbol a otro. A continuación nos dirigimos hacia varias charcas por un campo con árboles dispersos y la hierba muy corta. Vimos un elefante a lo lejos pero no pudimos acercarnos porque había un río. Por el camino vimos varios facoceros pero siempre de lejos y en cuanto nos sentían se iban. Llegamos a un lugar algo encharcado y fuimos pasando de puntillas para no mojarnos demasiado los pies pero a Eva, Snap, el jefe de los patrones, la cogió en brazos y la pasó para que no se mojara las zapatillas, jaja. Me dio tiempo para hacerlo una divertida foto. Que conste que yo me ofrecí voluntario para pasarla pero Snap ni se lo preguntó. Llegamos a un lugar donde pudimos contemplar muy lejos un impala y desde ahí emprendimos el regreso un tanto desanimados por no haber podido ver más animales aunque nos dijeron que muchas veces se ven más y muchas cebras.

Cuando llegamos por fin al campamento, a pesar de ser temprano, nos hicimos la comida, la nuestra muy exigua y nos dormimos una buena siesta. Al sol hacía calor y a la sombra frío. Cuando nos levantamos, recogimos el campamento, cargamos los mokoros y nos pusimos en marcha otra vez. Realmente era una placidez el sentirte llevado a ras del agua con un ligero bamboleo y me daba un sueño tremendo a pesar de la siesta. Nos pararon en lo que llamaban la piscina porque allí cubría más y el fondo era de arena con un agua transparente pero sólo se bañaron dos valientes, Eva y Jordi aunque Paloma y yo, a pesar de ir en mokoros distintos, acabamos empapados por los salpicones que nos dieron mientras nuestros respectivos patrones nos gritaban porque casi volcamos las embarcaciones. Que conste que empezó ella, jajaja.

Llegamos al embarcadero y a los cinco minuto llegó el camión para recogernos. Primero fuimos a la panadería a comprar pan y de camino al camping nos comimos casi la mitad. Aquí los panes son siempre de molde. Luego ya llegamos al campamento donde montamos las tiendas y nos duchamos. Leo y Vicente nos habían dejado una nota para decirnos que se iban a un hotel en el pueblo donde habíamos cambiado dinero y que al día siguiente nos veíamos cuando pasemos. Hemos pasado dos días de relax realmente espléndidos viendo unos lugares preciosos.


8 de junio de 2012. Isla en el río Okavango (Delta)

Con el retraso africano típico, llegó el camión para recogernos con todas las cosas que debíamos llevar,l a cena, desayuno y dos comidas, tiendas, sacos, colchones ropa para el frío y cámaras, un montón de equipaje. El camión nos llevó por la pista durante media hora para desviarse por un caminito entre los grandes arbustos y árboles que finalizaba en el río. Se bajó todo  y mientras se cargaban los mokoros de repente bastante cerca aparecieron dos elefantes uno bastante grande con unos colmillos tremendos y mirándonos, siguieron su camino cruzando el río y desapareciendo entre la maleza del otro lado. Leo y Vicente sólo iban a estar un día, por lo que salieron los primeros y ya no los vimos más pues hacían un recorrido diferente y cuando estuvimos listos todos en los cinco mokoros, emprendimos el viaje fluvial en fila impulsando cada patrón su barco con las largas pértigas. Uno de los patrones era mujer. El río casi ni se veía por la cantidad de juncos y hierbas que tenía y cubría muy poco pero de vez en cuando se salían a brazos sin vegetación donde la pértiga se hundía casi del todo y había más corriente. Al poco encontramos en la orilla una gran manada de elefantes, podíamos ver unos diez y el que parecía el jefe al vernos acercar nos dio un aviso levantando la trompa y barritando por lo que los patrones pararon y pudimos contemplar a los elefantes que se dieron la vuelta y se quedaron quietos. Al bordearlos y pasar unos árboles, pudimos ver ya de lejos al resto de la manada. El vaivén de los impulsos y el sol, me hicieron caer en una duerme vela genial de la que me sacaron a gritos porque había un hipopótamo que asustado por los berridos se tiró al agua y no me dio tiempo a verlo.

Llegamos a una isla donde desembarcamos todo y montamos el campamento haciendo ya la comida y tras reponer fuerzas  durmieron una buena siesta aprovechando Eva y yo para dar un paseo que nos permitió ver muchos facoceros muy cerca pero que se escapaban con su rabo tieso en cuanto nos veían. También descubrimos el maxilar inferior de un hipopótamo que era enorme con unos colmillos tremendos. En el campamento vimos el cráneo del hipopótamo del que nosotros encontramos su mandíbula. En cuanto todos estuvieron listos, volvimos a embarcar para ir a buscar hipopótamos. Se escuchaban muchos muy cerca pero no se podía intentar acercarse hacia ellos sin verlos porque como pueden estar tapados por las hierbas sería muy fácil chocar con uno y tener un accidente, así que había que buscarlos en las zonas abiertas y lo encontramos, lo malo fue que no salía del agua para nada y sólo podíamos ver su cabeza y sin acercarnos mucho para que nos se enfadara. En una de esas, abrió sus mandíbulas dejando ver una boca gigantesca con cuatro colmillos bestiales sin que nos diera mucho tiempo a fotografiarlo pero José Manuel, que es un gran fotógrafo sacó una instantánea magnífica del hipopótamo con la boca abierta.
De regreso hacia el campamento pasamos por muchísimas zonas con grandes nenúfares con bonitas y grandes flores unas blancas y algunas moradas y que se quedaban reflejadas en el mar. Al ponerse el sol, pararon las embarcaciones dirigiéndolas hacia la puesta para poder contemplarla a gusto y fue realmente magnífica con unos rojos y amarillos muy bonitos. Al finalizar llegamos pronto a la isla y nos fuimos a preparar la cena que se nos quedó algo escasa al lado del fuego que había preparado cuando llegamos por la patrona ya que se quedó y Eva montaba en el mokoro de Pere y Elvira. La noche estaba muy estrellada mientras no salió la luna y no hacía excesivo frío. Era muy temprano por lo que nos quedamos al lado del fuego un  buen rato. Todos montaron tiendas pero Mar y yo habíamos decidido montar la mosquitera para poder contemplar las estrellas y como teníamos muy buenos sacos, el frío no era problema y desde luego, meterte en el saco muy calentito y poder ver las estrellas fue una gozada.


7 de junio de 2012. Seronga, Delta del Okavango. Botswana

La noche, como otras tantas desde hace bastantes días, fue muy fría pero en cuanto el sol se levanta por el horizonte va templando la temperatura. Antes de partir se explicaron las diferentes actividades que se podían realizar en el Delta del Okavango y todos los que estaban presentes decidieron hacer la ruta de varios días en mokoro o canoa por los canales del delta. Cogimos carretera y al llegar al desvío hacia la frontera y Epupa Falls, en la gasolinera rellenamos los depósitos de combustible y todos aprovechamos para gastar los últimos billetes namibios. Paramos en las cascadas, para lo cual hay que entrar en un lodge y pagar dos dólares namibios o ram y como ya habíamos gastado todo, nos costó reunir el dinero. Bajamos andando al río y nos asombramos de que de cascadas nada, simplemente unos rápidos bastante normalitos y ya está. No merece la pena para nada ni  gastar el dinero ni hacer la parada pero si es la hora de comer, es un buen sitio para hacerlo de forma agradable ya que allí está con césped y algunas mesitas y te puedes bañar en la pequeña playa de los rápidos.

Nuevamente en marcha entramos en una reserva que hay que cruzar para ir a la frontera y un poco antes de hacerlo el asfalto dio paso a una buena pista pero muy polvorienta. En el parque pudimos ver unos antílopes rojos que en Etosha no pudimos contemplar más que un ejemplar. Al entrar  hay que poner en un libro de ellos los datos del conductor y no hace falta pagar nada. Al salir llegamos a la frontera. La salida de Namibia fue rápida, rellenamos el papel de salida para sellar el pasaporte y en la ventanilla de al lado sellaron el carnet de passage. Antes de salir, los conductores rellenamos una hoja con los datos del coche y los nuestros  y abandonamos un país que nos ha gustado muchísimo.

La entrada en Botswana fue fácil, rellenamos un papel para que nos sellaran el pasaporte y no hacía falta nada para el coche, ha sido el primero país de todos los que llegamos en que no hemos tenido que hacer ningún papel para los vehículos. Sin embargo, hemos tenido que pagar 250 ram por los coches y 450 por el coche con remolque. El problema ha sido que lógicamente no teníamos pulas, la moneda de este nuevo país y no nos cogían ni euros ni dólares, así que como teníamos ram, la moneda de Suráfrica, ya que en Namibia era igual de aceptada que sus dólares namibios, pues rascando los bolsillos de todos hemos conseguido la cantidad de casualidad. Nos han dado el recibo de este pago que nos da derecho a circular por el país y hemos continuado hacia un pueblo cercano en el que había banco para cambiar. La operación de cambio de todos ha sido un poco lenta pero mientras tanto, Paloma ha llamado a una empresa para hacer un recorrido de dos días por el Okavango que se encuentra en una zona no turística y que además, es más barata. Hacer este recorrido suponía regresar hacia atrás y pasar el río Kavango en barco pero por unanimidad, todos ha preferido hacer este recorrido menos convencional y que se suponía más auténtico, así que nos hemos dado la vuelta y hemos llegado hasta el río.

El ferry estaba al otro lado pero no hemos tenido que esperar mucho y hemos entrado dos vehículos nuestros con otro del lugar y al siguiente viaje ha llegado Jordi. Resulta que el ferry es gratuito y nadie paga nada, así que mejor para nosotros. La pista era buena y estaba llena de pequeños pueblecillos con chozas con techos de paja y por este camino hemos recorrido los cien kms que nos separaban del pueblo donde se encuentra el camping que es Seronga y tras cruzarlo nos hemos dado cuenta que muy turístico no es el lugar y que pocos turistas deben llegar hasta aquí. El camping es un poco caro y no tiene luz en los baños por lo que nos hemos duchado con la linterna o a oscuras algunos pero por lo menos ha sido con agua caliente. Después los de nuestro coche hemos tenido cena con vino al que nos ha invitado Eva. Mañana pronto saldremos con los mokoros, dos personas por cada embarcación.


6 de junio de 2012. Mukwe

No sé porqué pero hoy hemos levantado el campamento más temprano que otros días, por lo que hemos llegado pronto a Rundú. La carretera hasta aquí ha cambiado bastante su paisaje, ahora se ven arbustos grandes con algunas acacias y suelo de arena. Las poblaciones también han cambiado porque ahora se ven pequeños poblados con casas de palos y techos de paja en los que se adivina bastante pobreza. Rundú parece un oasis en esta zona pues está construido como cualquier otra ciudad con sus tiendas, grandes gasolineras, todo limpio y gente bien vestida. Ya no se ven muchos coches circulando, sobre todo hacia el Caprivi, aunque nos hemos cruzado con bastantes y sin embargo los camiones se ven más que otros días en los dos sentidos. En la ciudad hemos aprovechado para aprovisionarnos de comida, agua y combustible y para conectarnos a internet aunque era algo lento.

Nuevamente en camino cuando ya caía la tarde hemos parado en un poblado para preguntar si podíamos acampar en una explanada cercana pero la gente era bastante rara y no con muy buenas pintas, nos miraban desconfiados, al que parecía el jefe le faltaba un ojo y no lo llevaba tapado y cuando han dicho que no, nos hemos alegrado. Hemos buscado algún lugar pero no lo hemos encontrado y hemos acabado en una de las zonas de picnic que hay al lado de la carretera muy cerca del poblado donde habíamos preguntado. Como no hemos querido hacer fuego, tras la amena cena todos se han ido pronto a sus tiendas. La luna ha salido muy bonita tras una acacia que se dibujaba negra ante ella y que  hemos estado fotografiando. Estamos a muy pocos kms de la frontera por lo que mañana temprano entraremos en Botswana.


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Atar Expeditions.
Junio 2012.




































































































































































































































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