EURO4X4PARTS WEST TRANSÁFRICA 2012 - Suráfrica

OBJETIVO CONSEGUIDO
24 de junio de 2012. Ciudad del Cabo. Suráfrica


Aunque estaba nublado no llovió pero el día amaneció frío por lo que Emilio encendió la hoguera para calentarnos al levantarnos y se lo agradecimos muchísimo. Recogimos todo y nos fuimos a desayunar al pueblo de Napiers que ayer por la noche adivinamos que estaba por las luces. En la gasolinera nos dijeron un buen sito para desayunar y que estaba a la salida. Llegamos allí y era un lugar realmente acogedor en el que todo lo hacían ellos y lo vendían pero tenía unas mesitas y daban comidas, así que os cuento mi desayuno, de primero un café enorme con tostadas, seguido de chuletas de springbok (un antílope), a continuación una sartén con huevos a la plancha y una especie de pisto finalizando con otro café y tarta de manzana compartida con Emilio, Como no podía ser de otro modo, el desayuno estuvo regado con un buen vino surafricano de la zona. Todo estaba servido con mucho gusto y muy buena presentación pero es que, además, estaba impresionantemente rico y se lo recomendamos a todo el mundo. Los demás también desayunaron un poco de todo lo que yo me comí solito. La verdad es que en este local parecía que estábamos en Irlanda por la decoración con cosas antiguas inglesas y la vista por la ventana de campos verdes. También tienen alojamientos al lado por si le interesa a alguien y se llama Napiers Farm and Stall restaurant  Al ir a arrancar no lo hizo, de hecho, en la acampada arrancó a la segunda pero aquí no había manera, parecía que no tenía batería y el borne que nos arreglaron en Namibia estaba todo sulfatado pero muy bien apretado. Intentamos quitarlo para limpiarlo pero no había forma de aflojar el tornillo así que dándole con un destornillador al final arrancó. El paisaje de grandes colinas verdes con ovejitas te hacía pensar en Escocia pero nunca en África, era muy bonito, además salió el sol.

Por fin llegamos a la población de Agujas y un poco más lejos y ya al lado del mar paramos en un cartel con la indicación de que entrábamos en el cabo de las Agujas donde nos hicimos las fotos de rigor el coche al completo incluyendo los nuevos pasajeros, Pinotage y Merisi. Al final de la carretera al lado del faro, una pequeña pista nos llevaba a donde estaba el cabo aunque debimos dejar el coche y andar 150 m. para llegar al lugar donde el océano Atlántico se junta con el océano Índico, el punto más al sur de todo África, el objetivo de esta expedición. Nuestra emoción y alegría fue tremenda, abrazos y gritos y como tuvimos la suerte de que había dos personas más allí, pudimos hacernos una foto todos juntos en este mítico lugar. Cuatro meses (menos cuatro días) hemos necesitado para recorrer los 122.156 kms desde Marruecos al punto más austral de este continente a través de 17 países. La EURO4X4PARTS WEST TRANSÁFRICA 2012 ha conseguido su objetivo. El esfuerzo por parte de todos ha sido muy grande pero lo hemos logrado.

Para evitar ningún problema el coche no lo paramos así que nos volvimos a subir y realmente contentos dimos la vuelta cruzando nuevamente el pueblo que es muy bonito y está lleno de alojamiento de todo tipo y precios a parte de restaurantes y seguimos. Volvimos a parar donde habíamos desayunado y Paloma y Emilio comieron mientras que Eva y yo sólo tomamos café (Emilio se tomó unas chuletas de antílope pues por la mañana sólo las había probado) Al ir a arrancar, como era de esperar no arrancó y no hubo forma, por lo que la dueña del restaurante nos ayudó pero como era domingo no se pudo localizar al mecánico del pueblo y tras unas horas de infructuosos intentos de arreglarlo, por fin un vecino de allí, que resultó ser al que le habían comprado unas botellas de vino por la mañana, que nos vio le preguntó a la hostelera cual era el problema y al decírselo nos dijo que no nos preocupáramos que el lo arreglaba y al rato vino con un bote que ponía carbonato soda, echó los polvos en agua para diluirlo y con un cepillo de dientes le dio y desapareció todo lo sulfatado y nos dijo que no hacía falta desmontar el borne para darle por dentro y para finalizar le echó un spray para que mejore la conexión eléctrica y el coche arrancó sin problemas.

Las nubes comenzaron a cernirse sobre nosotros mientras cruzábamos verdes campos y al llegar a la nacional comenzó el diluvio y así llegamos a Ciudad del Cabo. No fue difícil localizar el mismo back packer de la otra vez ya que Paloma recordaba las calles como si fuera de aquí y enseguida llegamos teniendo la suerte de encontrar sitio para el coche y remolque delante del mismo alojamiento. Hablamos con Jordi que nos dijo donde estaban ellos para llevarle mañana el remolque y comenzar a desmontarlo.
El viaje ha finalizado.


23 de junio de 2012. Hacia Cabo Agujas

Emilio y Eva se han levantado muy temprano pues les venían a buscar para llevarlos a ver tiburones y yo me he levantado tarde. He desayunado con Paloma y hemos estado charlando hasta que ha llegado la hora de llevarla al puerto para embarcar y zarpar mar adentro en busca de ballenas. A la vuelta he pasado por el mirador de la bahía y como nos indicaron ayer, había una familia de ballenas que lentamente se iban acercando mucho y se las veía de maravilla, eran muy grandes pero dentro del agua no lo parecían tanto pero hay que tener en cuenta de que pesan cuarenta y cinco toneladas. Han llegado bastante cerca y todos los que estábamos allí hemos podido fotografiarlas, luego han continuado con su nadar tranquilo alejándose pero se les seguía viendo. Cuando ya estaban lejos, he vuelto al back Packer Hermanus que está genial, es totalmente recomendable y he podido conectarme de maravilla hasta la hora de recoger a Paloma, la cual ha visto montones de ballenas a uno o dos metros de distancia y cuando hemos llegado al alojamiento ya habían regresado los otros que habían visto los tiburones a escasos centímetros, pasaron mucho frío al meterse en la jaula en el agua pero les había valido la pena.

Comimos ya tarde y nos pusimos en marcha hacia el cabo de las agujas pero se nos hizo de noche cerca, así que nos metimos por un camino en medio de eucaliptus y pinos y en un llanito hemos montado el campamento. Teníamos muchas ramas por lo que hemos encendido un gran fuego aunque no hacía mucho frío. Tras la rica cena regada con el vino surafricano que Eva ha traído, hemos visto el video de los tiburones que es impresionante y luego las fotos de las ballenas en pleno océano que eran muy bonitas sobre todo aquellas en las que se ven muy de cerca. Mañana llegaremos al objetivo final del viaje. Inch´allah


22 de junio de 2012. Hermanus

La mañana amaneció lloviendo, cala bobos pero lo suficiente para que las tiendas estuvieran mojadas.Al rato paró y luego salió el sol y mientras pudimos contemplar un submarino en la bahía y también un barco militar bastante grande . La ruta hacia los pingüinos por la calle principal del pueblo era muy atractiva, casas bien hechas, jardines bien cuidados, todo al detalle. Tuvimos que pagar nuevamente 45 ram para entrar a ver a los pingüinos ya que otra vez entrábamos en el parque nacional. Ver a los pingüinos fue genial, eran monísimos y al andar te hacían reír, incluso ahora al recordarlo me río. Son muy pequeñitos pero súper entretenidos, todos pasamos un rato largo divertido. Hicimos algunas compras en las tiendas de la zona  y algunos fueron a cambiar dinero. Mientras esperábamos al lado de una gasolinera, me dieron ganas de ir al baño, así que pregunté en la gasolinera que si lo tenían y me dijeron que no, a continuación me preguntaron de donde venía  y tras explicarles el viaje, me dijeron que pasara al baño que tienen para los trabajadores, menos mal porque no me aguantaba.

Mucha gente paraba para saludarnos y preguntarnos por nuestro viaje, pero muchísima gente y daba igual negros que blancos, era algo que nos sorprendía mucho pero nos gustaba. Seguimos ruta costeando por lugares preciosos y pueblecitos que más parecían europeos del norte que africanos y paramos a comer al lado de una playa de arena blanca pero hacía un frío tremendo, se había ido el sol y comenzó a llover cuando finalizábamos nuestros bocadillos. Por la carretera nos desviamos hacia el interior y cogimos una autopista donde paramos a repostar y comprar algunas cosas y luego proseguimos. Subimos un pequeño puerto en el que daba la sensación de estar en Canadá ya que había muchísimos pinos y abetos alrededor de lagos muy bonitos. Este país es precioso. Finalmente dejamos la nacional para tirar hacia la costa y dirigirnos a este pueblo que es la zona donde se ven más ballenas. El pueblo es muy bonito pero no vimos ninguna ballena desde los miradores aunque nos dijeron que ahora mismo no había muchas pero ya era posible verlas y si no, pues un paseo en barca te acerca hasta donde están.

La gente que venía en mi coche tenía ganas de ir a ver las ballenas y los tiburones pero los que iban en el coche de Jordi no muchas, por lo que ellos con Leo tiraron para acampar cerca del Cabo de las Agujas y nosotros nos quedamos para irnos mañana por la mañana a realizar las distintas actividades, Paloma las ballenas y Eva y Emilio los tiburones


21 de junio de 2012. Cabo de Buena Esperanza

Por la mañana me fui temprano con Paloma a cambiar dinero pero estaba todo cerrado todavía así que tuvimos que andar un buen rato hasta localizar una oficina de cambio abierta. Las calles que recorrimos son muy bonitas y la sensación era la de ir por Madrid pues era bastante parecido salvo que había muchos negros por aquí. También hay bastante gente pidiendo, es el primer país en el que vemos muchos pedigüeños por todos lados y que se vuelven bastante molestos pero nos es imposible dar algo a todo el mundo.

Cargamos los coches de nuevo y vinieron las despedidas. Mar dejaba un vacío en el coche y nos apenó muchísimo su partida pero los viajes en algún momento tocan a su fin. Mar es una gran viajera que no dijo adiós sino hasta el siguiente viaje. A Vicente le hubiera gustado mucho seguir con nosotros pero por razones particulares y afectivas ha regresado antes de acabar el viaje y a José Manuel le venía muy bien irse ya para disponer de algunos días antes de comenzar su trabajo. El resto nos pusimos en marcha y tras preguntar unas cuantas veces salimos de la ciudad por la costa que es impresionante de bonita. Parábamos a menudo para hacer fotos o disfrutar de las vistas y en una tienda de recuerdos que vimos paramos un momento que se convirtió en un rato largo pues todo el mundo se puso a comprar.

Entramos en el Parque Nacional de Table Montain previo pago de 80 ram, y disfrutando de una panorámica del mar y su costa, nos comimos los bocadillos al sol porque hacía frío. Proseguimos por la carretera que nos llevó hasta el extremos más suroccidental del continente africano, el Cabo de Buena Esperanza, donde nos encontramos con una cantidad increíble de japoneses que, además, nos hacían montones de fotos a nosotros en los vehículos o se ponían al lado de mi coche y se hacían fotos, nunca nos habían hecho tantas fotos como hoy, así que la publicidad se verá en muchos otros lugares. La emoción de todos era grande, habíamos salido de Marrucos hace casi cuatro meses para llegar hasta aquí y lo hemos conseguido, el esfuerzo ha sido grande por parte de todos y debemos agradecer el apoyo a nuestros patrocinadores que han hecho posible el que el viaje se pusiera en marcha. Después subimos a Cape Point con el coche y con funicular hasta arriba del faro desde donde pudimos contemplar unos paisajes espectaculares a pesar del frío y del fuerte viento. Cuando bajamos se puso a chispear. Salimos del parque y muy cerca hemos parado en un pueblecillo que tiene un camping con casitas donde hemos acampado. Las vistas desde donde estamos acampados son muy bonitas. Nos ha llovido un poco un rato pero ha parado y esperamos que no siga.


20 de junio de 2012. Ciudad del Cabo.

En el desayuno en los chalets pudimos hacernos hasta tostadas aunque Jordi se las ha hecho todos los días que se encendía fuego. Al poner el coche en marcha sonaba muchísimo la correa del motor y al abrirlo vimos que me faltaba ya una, así que en la gasolinera paramos para que me pusieran una y al hacerlo vieron que la otra se iba a romper de un momento a otro por lo que cambiaron las dos. La carretera era muy buena, pudimos ver más monos y avestruces y antes de llegar a la ciudad paramos a comer aunque hacía mucho frío.

A veinte kms de Ciudad del Cabo, desde la carretera se presenta una vista fantástica de la ciudad bajo el Table Montain y aunque parece que está cerca, como hay que bordearla para coger la autopista de entrada, se tarda todavía un ratito. La entrada en una ciudad grande y completamente desconocida siempre es liosa pero gracias a Paloma y Eva que lo iban mirando en un mapa no nos perdimos y cuando ya estábamos un poco despistados, preguntamos a una mujer que iba en un coche y nos dijo que la siguiéramos y nos llevó a Long Street, una de las calles principales del centro que es donde había varios back and packers. Tuvimos suerte con el aparcamiento y localizamos un back packer llamado igual que la calle que estaba genial de precio, sólo diez euros por cada uno en una habitación de cinco plazas y muy bien decorado. El comedor lo tenía al lado de la terraza y la cocina era muy grande.  Altamente recomendable.

El resto de la tarde lo usé en conectarme a internet que por fin funciona bien, sigue siendo caro la conexión de internet pero funcionaba de maravilla. Entramos en contacto con los de  Transitex, la empresa que nos va a repatriar los coches a Leo y a mí. Por la noche hicimos la cena de despedida con Mar pues ella y Vicente regresarían a España al día siguiente y José Manuel dos días más tarde.


Ya hemos llegado a Ciudad del Cabo


Ya estamos en Ciudad del Cabo, hemos logrado nuestro sueño, ha habido momentos malos pero muchos buenos y todos han merecido la pena por haber logrado llegar hasta aquí.
Mañana seguiremos hacia el Cabo de Buena Esperanza y el de las agujas.


19 de junio de 2012. Clanwiliam

El frío que ha hecho esta noche ha sido tremendo, cuando nos hemos levantado por la mañana todo estaba cubierto por la escarcha y la gran mayoría han dormido mal o no han dormido casi nada por el frío. El sol tardaba en salir pero cuando lo ha hecho nos ha traído otra vez la energía. Parece mentira que pueda hacer tanto frío y en poco rato que comience a hacer calor. Se podía haber bajado por carretera desde Upintong hasta Cap Town pasando por Calvinia pues en el mapa general de África del Sur viene como carretera pero en nuestro mapa de Suráfrica con todas sus carreteras figura como carretera sin pavimentar, así que elegí coger la carretera general que va hacia Springbok y tomar el desvío en el que estábamos por la mañana que venía a ser la misma distancia y menos cantidad de pista. Pues el caso es que por la mañana sorprendentemente Leo comenzó a decir que por esa pista no pasaba nadie, que si había mucho ondulé toulé que si se podía estropear un coche y retrasarnos, total, que convenció a todos para ir por la carretera pese a ser casi doscientos kms más así que retrocedimos al pueblo y tomamos la carretera. Nos apetecía un café a todos los del coche pero como no encontramos ni una sola casa hasta llegar a Springbok y a la entrada, Jordi que iba delante, paró delante de la gasolinera donde había centro comercial y de todo. Nos tomamos un café y podríamos decir que volvimos a desayunar por lo que la comida la hicimos más tarde.

El paisaje liso fue cambiando y entramos en zonas montañosas y pese a ir descendiendo de altitud paulatinamente, la sensación de ir por zonas de mucha altura debido a las montañas no muy altas que nos circundan es total. Desde luego los parajes que hemos atravesado han sido muy bonitos y  hemos parado en esta ciudad para entrar en el Clanwiliam Resort que es barato (10 € por pax), tiene casitas o puedes acampar pero debido al frío que han pasado, todos han preferido casitas. A la hora de la comida vino hasta donde estábamos pero al otro lado de la valla, un ave que creemos que se llama Ñandú y que es como un avestruz pero mucho más pequeña y con las plumas como caídas. Más tarde desde la carretera hemos visto bastantes monos negros muy grandes. Jordi ha hecho cena para Elvira, Pere y José Manuel y el resto nos hemos ido al pueblo donde hemos tomado carne muy buena y barata.


18 de junio de 2012. Pofedder

Nos levantamos algo más tarde que de costumbre pues sólo había que sacar dinero y sellar el carnet de passage. En el banco estuvimos muchísimo tiempo ya que había una cola tremenda, así que ya llevábamos retraso. Nos fuimos al Sars que es donde está la aduana tras  buscarlo y aparcar con el remolque a cuestas. Allí nos dicen que ellos no lo pueden hacer, que sólo son oficinas y nos mandan a otro lado pero sus indicaciones no son muy buenas, no lo encontramos y preguntamos a un policía que nos indica la oficina de información de turismo que estaba allí mismo. En ese sitio, una señorita muy amable llama por teléfono al Sars para preguntar y tras varias llamadas, nos dice que debemos volver al mismo sitio pero ella nos acompaña y nos dirigimos a otra oficina diferente donde nos dicen que no es y un señor de allí se suma al grupo y nos lleva nuevamente a la primera oficina. Lo primero que nos dicen es que nos han informado mal en la aduana y que eso no lo tenemos que hacer en Upintong sino en Cap Town pero nosotros insistimos en que nos tienen que poner un sello de entrada. Nuevas llamadas y nos dicen que debemos dirigirnos a la aduana que está al lado del cementerio y es la aduana de la estación de tren. Nos acompaña una mujer de allí para no perdernos y por fin llegamos pues había un paseíto. Tras explicarlo todo nuevamente y tenernos un buen rato, nos dicen que sí, que nos lo hacen pero que deben ver los coches primero, así que debemos regresar andando hasta los coches y volver. Por fin, nos miran el número de chasis y nos sellan los carnet de passage. Salimos de Upintong a las dos y media de la tarde.

La carretera es recta, sin curvas a penas y un paisaje todo el rato igual, desértico. Por fin llegamos a la población donde vamos a coger la pista y hay una gasolinera donde repostar pero también había una tienda enorme al aire libre con cientos de figuras hechas de hierro monísimas, de todos los tamaños y compramos algunas. Una vez localizada la pista, en un par de kms paramos para acampar ya que el sol se está poniendo pero no hay posibilidad de hacer fuego, ni una rama, así que algunos ya están en sus tiendas a pesar de lo temprano que es pues el sol se pone a las cinco y media de la tarde. Hace mucho frío.


17 de junio de 2012. Upintong

La carretera hacia el sur es de grandes rectas de muchísimos kilómetros con un paisaje anodino. Los desvíos hacia ciudades importantes no están puestos, sólo hacia la población siguiente por lo que nos hemos saltado el desvío corto a Upintong. Vicente se ha dado cuenta y hemos parado a preguntar en una casa que ponía bar pero que estaba cerrada aunque había un señor, afortunadamente, fuera y que nos ha explicado que por donde íbamos también se puede llegar pero que ahora está en obras y no es buena por lo que nos ha dibujado un mapa regresando hacia atrás y por carreteras no tan buenas pero que a nosotros nos servían de maravilla ya que nuestra velocidad no es demasiada.

A la hora de la comida nos hemos parado a unos cincuenta kms de Upintong porque no teníamos moneda de aquí para llegar hasta la población y comer sentados aunque nos hubiera apetecido, además, ayer por la noche hicimos arroz para cenar y para una ensalada de arroz hoy al medio día. El coche de Jordi sí que tenía dinero de este país que les sobró en Namibia y se fueron a comer a esta población. Yo tenía un poco que me llegaba para unos cafés por lo que invité a todos a un café “franquiciado”, yo ponía hasta 80 ram y si los cafés de todos costaban más, el resto lo ponían ellos. En los 50 kms no vimos ni un bar ni casa ni nada, así que llegamos hasta Upintong, una ciudad larga en la que no había nada de nada. A la entrada pudimos contemplar un toro como el de  Osborne que se ve por las carreteras españolas, igualito y que nos hizo mucha gracia ver también aquí, en Suráfrica.  Llegamos a lo que era el centro pero ni se veían restaurantes, ni bares, además, no había gente por la calle pese a ser domingo, todo parecía desierto, sólo casas y algún coche aparcado. Paloma preguntó en un hotel por algún lugar para tomar café y le dijeron que en el hotel no tenían pero que en el Wendy de al lado, un burger, podrían tener, así que allí fuimos todos a tomarlo.

Nos encontramos con Jordi a la entrada de Upintong tras haber preguntado en la policía si estaba abierta la aduana pero nos dijeron que no, así que debemos quedarnos hasta mañana por lo que aprovecharemos para cambiar dinero. Nos fuimos a un camping que nos habían indicado también en la comisaría y que además venía en la guía.  Los bungalows eran muy baratos por lo que casi todo el mundo los cogió tras tres días de acampadas. Aquí los locales se cierran pronto, preguntamos a un vecino del camping por un lugar para poder cenar y nos indicó el “Game Center” y allí que nos fuimos, era una especie de centro comercial con algunos restaurantes, lo que nos sorprendió ya que pensábamos que no había en toda la ciudad pero allí estaban esperándonos. Entramos en uno que tenía muy buena pinta y, que además, se podía pagar con tarjeta ya que no teníamos dinero. Era un lugar que me recordaba muchísimo a los Gambrinus en Madrid, estaba muy bien puesto con ladrillo visto, botellas de vino en plan bodega y que no te esperas en África. Mientras nos traían la carta pedimos una cerveza de barril que nos la sirvieron en vasos de medio litro. Todos queríamos carne y la había de diferentes tipos y cantidades que cuando nos la sirvieron estaba buenísima menos la de Mar pues estaba demasiado hecha para su gusto. Pedimos un buen vino surafricano para regar tanta carne y después un brownie. Una velada magnífica y muy divertida que se nos hizo muy corta por lo que a la salida del local nos fuimos a buscar un local irlandés que estaba cerrado cuando pasamos por la tarde pero que ahora estaba abierto aunque les faltaba poco para que volvieran a cerrar y nos tomamos algo, yo un café irlandés que me ha despejado bastante. A las diez, lo que aquí es trasnochar, ya estábamos en el camping listos para dormir. La entrada en Suráfrica nos trae buenos augurios.


16 de junio de 2012. En la pista. Suráfrica.

Como todos los días se ha encendido fuego por la mañana para calentarnos y tranquilamente tras el desayuno se ha desmontado el campamento. Necesitábamos repostar y como Werda en el mapa tiene gasolinera marcada, pues creímos que allí podríamos hacerlo pero no había nada aunque nos dijeron que había una a unos veinte kms. El coche se iba a parar de un momento a otro y ya llevábamos la distancia indicada así que nos paramos a un lado de la carretera y nos pusimos el combustible de los jerrys Jordi y yo y cuando arrancamos, a un km. estaba la gasolinera. Proseguimos hasta Tshabong y repostamos en la gasolinera del centro del pueblo donde había tiendas y un cíber por lo que pude aprovechar y poner al día el blog. Durante el trayecto hasta esta población que es la más importante de la zona, pudimos contemplar grandes bandadas de avestruces.

La frontera de salida de  Botswana fue rapidísima, rellenar el papel, entregarlo y ya está, en quince minutos salíamos del país y entrábamos en Suráfrica donde también fue rápido aunque nos retrasó que nos pidieron los papeles del remolque y no los encontrábamos. En Suráfrica hay que entrar el coche obligatoriamente con carnet de passage pero en la frontera no lo sellaban indicándonos que debíamos hacerlo en Upintong. Una vez traspasada la aduana comenzaba una pista muy buena y que nos permite llevar el mismo ritmo que por carretera pero que en los mapas viene indicada como asfalto.

Cuando anochecía hemos parado en un rancho cercano a la carretera y hemos pedido permiso para acampar pero era muy complicado entenderse porque el negro no hablaba inglés, solo africaner. Finalmente nos ha entendido y nos ha dejado poner nuestras tiendas un poco más abajo. Hemos encendido un buen fuego porque hemos encontrado unos troncos gordos y hemos disfrutado del fuego y de una rica cena de arroz en un ambiente fantástico. Vicente, que como le habían sobrado pulas en Tshabong había comprado un par de botellas de vino y se las había dado a Leo, éste ha abierto una para celebrar que ya estábamos en Suráfrica y nos ha convidado a todos pero de uno en uno porque solo había un vaso en ese momento. Ya queda poco para el brindis verdadero.


Más Crónicas del viaje en Kwang 4x4:

- Marruecos, Mauritania y Senegal.
- Guinea Conakry, Costa de Marfil y Burkina Faso.
- Burkina Faso, Togo y Benin.
- Nigeria y Camerún.
- Camerún, Gabón y Congo Braza.
- Congo Braza, Republicad Democrática del Congo y Angola.
- Angola y Namibia.
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Más información en el Blog de la Expedición.


Atar Expeditions.
Junio 2012.


















































































































































































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