CUNA DE LA HUMANIDAD - Viaje a Etiopía (VI)

Crónicas e imágenes de un interesante viaje a Etiopía, el tercero realizado por el gran aventurero y extraordinario fotógrafo, Juan Antonio Muñoz. BLOG DE CUNA DE LA HUMANIDAD - Juan Antonio Muñoz.


DIA 12 - 11-08-2012
KONSO – DIMEKA – JINKA




Por tercer día Pilar sigue con dolores estomacales y vómitos, por lo que lo mejor será que se quede descansando en el hotel. Si no mejora, tendremos que llevarla a Addis.
En estos lugares las posibilidades de encontrar un médico son casi remotas.



Mientras tanto, aprovechamos para visitar el mercado de Dimeka.
La ruta desde Konso se ve acompañada por una luz, un paisaje y un cielo espectaculares.
En el camino nos encontramos con diferentes tribus.
Los primeros los Tsemai, granjeros de subsistencia que cultivan inundando las tierras para plantar maíz y sorgo. Además disponen de ganado y colmenas para la miel, con ello se aseguran la alimentación.
Los hombres llevan la cabeza rapada desde la frente a la mitad del cráneo, consiguiendo de ese modo un aspecto casi feroz.
En las orejas llevan también pendientes que se cuelgan en alguno de los casi cuatro orificios de los lóbulos.
El torso lo suelen llevar desnudo y se enroscan una tela en la cintura que les llega hasta la mitad del muslo.
El cuello lo llevan decorado con bolitas rojas, azules, negras y naranjas.
Los brazos y muñecas llevan brazaletes y pulseras color de color oro y plata que contrastan con el color negro de la piel.



En Dimeka es día de mercado.
Los Hamer se acercan al pueblo.
Su aspecto es impresionante con sus vestimentas confeccionadas con piel de animal y sus gruesas trenzas de pelo coloreado de rojo mediante un ungüento de tierra rojiza y mantequilla.
Esta pasta  también les puede cubrir parte del cuerpo.
Las muñecas y los tobillos llevan gruesos brazaletes y pulseras.
En el cuello adornan collares de cobre y la piel muestra escarificaciones practicadas con cortes que luego cicatrizan con ceniza y carbón.



Algunos hombres llevan moños con arcilla que representan el haber matado algún hombre o a un animal salvaje durante el último año.
También son pastores, aunque ahora su subsistencia se apoya también en la agricultura.



Es cierto el parecido de algunos utensilios y adornos con representaciones de la cultura egipcia, sobre todo una especie de cayado terminado en horquilla y los reposacabezas de madera que utilizan los hombres para sentarse y dormir.



Los poblados hamer están completamente construidos  de adobe, madera y fibras vegetales.
No utilizan elementos que no sean orgánicos.



Resulta curioso verles con su vestimenta delante del mostrador de alguna tienda de Dimeka.
Ellos a su vez, llevan productos fabricados en sus aldeas, como por ejemplo la cerámica que es una de sus especialidades artesanales.



Continuamos rumbo a Jinka y atravesamos el territorio de los Bena, muy próximos a los hamer, hasta el punto de contraer matrimonios entre miembros de las dos tribus.



En Jinka nos reagrupamos con Luis y Pilar ya que por fin ha mejorado de sus dolores y vómitos.
Espero que por lo menos pueda disfrutar de la visita al parque nacional de Mago que haremos mañana.
Allí nos encontraremos con otra de las tribus más singulares de África, los Mursi.














DIA 13 - 12-08-2012
JINKA – MAGO NATIONAL PARK – JINKA




Hemos pasado la noche durmiendo bajo las mantas.
Para que luego me digan que estoy haciendo una locura por viajar a Etiopía en agosto.
Estamos a casi 1.500 metros de altitud y eso ha sido una media de altura durante casi todo el viaje.
La temperatura es buena durante el día y por la noche refresca bastante.
Además, estamos en plena época de lluvias, lo que es un ingrediente añadido ya que el campo está completamente verde y la luz, sobre todo por la mañana y por la tarde, casi irreal.



Nos internamos por sierras a casi 2.000 metros de altitud. Desde la parte más alta se puede ver el espectacular paisaje dibujado por el valle del parque nacional Mago. Hacia allí es a donde nos dirigimos para ver a otra de las tribus de Etiopía, los Mursi.



A la entrada del parque tenemos que montar en nuestro coche a un ranger armado con un fusil AK 47, el famoso Kalashnikov.
A partir de aquí la población vuelve a cambiar. Personajes parecidos a los que he visitado en la parte oeste del río Omo, los Surma, aparecen de entre la maleza.
Con cuerpos pintados y cabezas decoradas de cuernos y de otros abalorios, parecen sacados de una película de Livingstone o Stanley. Sin embargo, estamos en el 2012 y aún hay gente con estas pintas y nunca mejor dicho.



Lo peor es que después de haber estado en otras zonas tribales de Etiopía en otros viajes y después de haber recorrido la parte sureste en lo que llevamos de expedición, los Mursi que vemos parecen parte de un parque temático y no de una experiencia real a las que estamos acostumbrados.
Por desgracia estamos en la ruta turística de Etiopía y el gobierno, eso es lo que me han dicho, sólo permite que los extranjeros accedan a un poblado Mursi del interior del parque.



Se han acostumbrado a recibir dinero por ser fotografiados, lo que ha hecho que se pierda gran parte de autenticidad.
En cualquier caso, esta toma de contacto con este pueblo nos permite dibujar para el futuro, otra ruta por esta región, alejada del “sota, caballo y rey” de lo que visita el extranjero que llega a este parque.



No obstante, no he podido resistir la tentación de “disparar” cuando aparecían personajes absolutamente fotogénicos. Es una especie de “body art” que ya había contemplado en las expediciones a la tierra de los Surma. Estos últimos y los Mursi están separados por el río Omo que hace de frontera natural ya que no hay puente que comunique una parte con la otra.



Los Mursi forman un grupo de unas 5.000 personas y se han hecho famosos, además de por su manera estrafalaria de vestirse, por los platos labiales que las mujeres comienzan a llevar desde los 18 años aproximadamente.
Primero se hacen un corte para introducir un trozo de madera. Poco a poco irán introduciendo pequeños platos hasta llegar a uno que tiene una dimensión aproximada de 15 centímetros de diámetro.
Lo ideal es que la mujer sea capaz de pasarse el labio distendido por la cabeza.
Evidentemente se lo quitan para comer y dormir. Teóricamente, el origen de esta costumbre se remonta a la época en la que los árabes y los blancos buscaban a mujeres negras para llevarlas como esclavas a los mercados del norte de África.
Las mujeres con los labios distendidos resultaban tan feas que nadie se las llevaba.
Con el tiempo se ha convertido en un signo de belleza, por lo que cuanto más grande es el plato, más bella resulta la mujer para el hombre.



Mañana seguiremos rumbo al sur para entrar de nuevo en territorio hamer y disfrutar de la cultura de este pueblo.
Nuestra idea es llegar hasta Turmi y entrar en algunas  aldeas para experimentar el modo de vida de este pueblo al que ya vimos ayer en el mercado de Dimeka.
Con ellos estuve hace menos de un año y la experiencia en un poblado fue inolvidable.





















En breve publicaremos más crónicas e imágenes de este interesante viaje.

Otras crónicas e imágenes del viaje en Kwang 4x4:
- Días 1 al 3.
- Días 4 y 5.
- Días 6 y 7.
- Días 8 y 9.
- Días 10 y 11.


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Juan Antonio Muñoz.
Agosto 2012.











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