EL DESIERTO DE LOS NIÑOS 2013

La caravana del Desierto de los Niños ha regresado a España tras una semana de aventuras y solidaridad. Una semana en la que todos los componentes de la expedición han podido vivir una experiencia irrepetible.

El punto de encuentro fue el puerto de Tarifa, donde las 130 personas y 41 vehículos participantes se daban cita para esta novena edición de la gran aventura infantil, una expedición pensada para vivir Marruecos en familia de una forma diferente. Pero esta aventura no sería posible sin la colaboración de los patrocinadores y colaboradores que año a año siguen confiando en El Desierto de los Niños. Hyundai, patrocinador principal del evento, cedió en esta ocasión 11 vehículos de toda su gama 4x4 (Santa Fe, IX35 e iX55), que son parte imprescindible del viaje, ya que son los vehículos que guían la caravana a través del desierto. Destacó la presencia del nuevo Santa Fe, que ha mostrado muy buenas maneras en terrenos de baja adherencia gracias a su sistema de tracción mejorado. Vehículos que iban equipados con neumáticos Michelin, que en 2013 se ha sumado a los colaboradores del proyecto. Por su parte, Aquarius volvía a fletar el camión solidario del Desierto de los Niños, cargado con material de todo tipo para repartir entre los colegios y las asociaciones de los lugares que visita la caravana. La Fundación Alain Afflelou trasladaba tres ópticos que han realizado más de 300 revisiones y han dado gafas a quienes las necesitaban. Por último, Euro4x4Parts ha aportado material específico para un viaje de estas características, como planchas de arena, eslingas, etcétera.

Los dos primeros días de viaje, las malas condiciones climatológicas y el paso del Atlas que, como en ocasiones anteriores, no resultó sencillo, fueron protagonistas. La primera jornada, entre Tánger y Midelt, estuvo marcada por las fuertes lluvias en el norte de Marruecos y por la nieve al pasar por el Atlas. Fue en uno de sus puntos más altos donde el camión que acompaña a la expedición se quedó detenido por una avería. Uno de los Santa Fe dio marcha atrás para auxiliar al gigante de la caravana, superando sin problemas un puerto de más de 2.000 metros de altura con el asfalto cubierto por una gruesa capa de nieve. Sin embargo, cuando estaban cerca del camión, tuvieron que dar media vuelta al encontrarse la carretera bloqueada por varios vehículos cruzados, que impedían continuar la marcha. Finalmente, el auxilio tuvo que llegar desde la cara norte de la montaña, menos nevada y, por lo tanto, libre de atascos que bloquearan el paso. El camión se reincorporaba al grupo a las 6 de la mañana. El segundo día la complicación fue una pista con barro y nieve que resultaba impracticable en sus últimos 500 metros de una ascensión a 3.000 metros de altitud. Por seguridad se optaba por tomar un camino alternativo para llegar al destino, Boulmane Dades.

Durante la tercera jornada El Desierto de los Niños visitaba Fezzou, una población en medio del desierto a la que sólo se accede por pistas. Allí se realizaron las primeras revisiones de la vista de la población local y se dejó una buena parte de la carga del camión, que transportaba material escolar, juguetes y bombillas de bajo consumo para todas las casas del pueblo. También se visitó la escuela local, en la que estudian más de 300 niños, donde se recogieron los dibujos que los niños marroquíes dan a cambio del material que se entrega a su colegio, dibujos que sirven para una exposición que se realiza a la vuelta a España. Tras la entrega de material, en la que se formó una cadena entre niños españoles y marroquíes, los representantes de la Asociación Afella Pour Développement Et La Culture dijeron unas palabras de agradecimiento al Desierto de los Niños, para después descubrir una placa que conmemora el primer paso de la expedición por Fezzou, que no será el último. Luego, quienes quisieron continuaron ruta, mientras parte del grupo permanecía en Fezoou visitando las casas del pueblo y su antigua kashba, hoy deshabitada, pero que permite hacerse una idea de cómo era la vida allí hace 50 años. Un sensacional cous cous fue el colofón a una visita cargada de momentos entrañables. El día finalizaba en el hotel Tombouctou, a los pies de las grandes dunas del Erg Chebbi.

Ouzina era el destino de la cuarta jornada. Allí se pudieron visitar tanto la asociación local como la escuela, que en 2012 fueron equipadas con placas solares por El Desierto de los Niños. Se entregó material escolar y bombillas de bajo consumo, en este caso de 12 v, tras lo cual el presidente de la asociación anunciaba la próxima construcción de un centro multifunción para la localidad, centro para el que la Asociación desierto Niños ha realizado una aportación económica de 15.000 euros. En Ouzina los componentes de la expedición tuvieron que enfrentarse a sus primeras dunas, donde los novatos tuvieron problemas de adaptación hasta amoldarse a la conducción en este especial elemento. Afortunadamente para ellos, los conductores de los Hyundai que guían el grupo son expertos en conducción en el desierto y dieron un curso avanzado de cómo encarar las dunas, cuales son las presiones correctas para superarlas y, en los casos que fue necesario, ayudar a desenterrar los vehículos atascados.

El quinto día de viaje, mientras los ópticos de la Fundación Alain Affleou graduaban la vista a los niños de la población de Hassilabiad, el resto de la expedición atravesaba las dunas del Erg Chebbi para dirigirse al poblado de Merdani. Una completa jornada de conducción en arena donde todos tuvieron que poner a prueba los conocimientos adquiridos el día anterior, prueba que superaron con nota y con muy pocos atascos, que en la mayoría de los casos se solventaron con un simple empujón. A mediodía se llegaba a Merdani, un pequeño pueblo que prácticamente ha desaparecido al emigrar sus habitantes a poblaciones cercanas. La casa de la única familia que vive allí ha sido equipada con una placa solar por la Asociación Desierto Niños, lo que a buen seguro mejorará notablemente su calidad de vida. Los componentes del viaje pudieron ver en primera persona como es una casa de una familia que vive aislada en mitad del desierto. Al finalizar el acto de colocación de la placa solar, se tomaba rumbo al hotel Xaluca de Erfoud.

La sexta jornada fue de descanso para casi todos, ya que las ópticas pasaron toda la mañana revisando la vista a los niños de un colegio de Erfoud, mientras el resto, padres y niños, disfrutaban de una merecida jornada de descanso en la que poder darse un baño en la piscina del hotel o visitar la ciudad y su mercado, antes de iniciar el viaje de retorno a la mañana siguiente para embarcar rumbo a la Península desde el puerto de Melilla.

Atrás quedan más de 2.000 km por Marruecos y miles de experiencias únicas que sólo se pueden vivir en un viaje como El Desierto de los Niños, una aventura que los niños que viajan en la caravana recordarán durante toda su vida. Aunque siempre pueden volver, ya que la organización está trabajando ya en la décima edición, que será muy especial.






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Más información: http://www.raidaventura4x4.com/desiertoniños/index.html


Fuente: raidaventura4x4.com/desiertoniños/index.html.
Abril 2013.








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