TRANSAMAZÓNICA CHALLENGE 2014 - Crónicas de la Expedición (2)

3º Día de la TAC 2014.
20/03/2014 - Tercero día de la expedición (Fotos: participantes de la TAC). Relato por Sérgio Holanda.




El día siguiente Bocca hace el papel de despertador y se despierta todos con gritos y sonido alto, un verdadero fanfarrón, inigualable e igualmente gente de primera calidad. Preparamos para un día más de desplazamiento, nuestro objetivo era Sierra del Sol y seguimos enfrente, desafíos, subidas y más subidas, descendidas y más descendidas, travesías de ríos e igarapés y cerca del mediodía el Wramgler de Afranio andaba con un barullo de transmisión terrible, o se intervenía o tendríamos un coche 4x2 en aquel medio de mundo.

Mientras nuestro guía desmontaba y organizaba una nueva coifa para la transmisión, prestada por el gaucho HC, otros se bañaban en el igarapé, hacían almuerzo y jugaban conversación fuera. Seguimos enfrente, pero ahora teníamos el Vitara de Morales y su hijo sin alternador, necesitando intercambiar la batería después de algunos tramos y y encima por ser bajo ensamblaba en algunos facões, sin embargo un coche extremadamente valiente y sorprendiendo, como ellos siempre dijo que nos sorprenderíamos. Diulio con su L200 Savana con neumáticos 31” clavaba en algunos tramos necesitando terminar la subida con el guincho, de hecho aquí una ressalva, Diulio el menos experto del grupo, pero inscrito desde 2012 en la TAC mostró ser un gran piloto, aunque se preguntaba lo que estaba haciendo allí, su esposa que lo acompaña por veces quería esgana-lo por estar allí.



Seguimos enfrente, pero aún faltaban 14km para Sierra del Sol cuando comenzó a oscurecer y el Vitara sin energía consecuentemente no tendría luz para rodar la noche y después de que atravesemos la lateral de un río con muchas piedras y lodo llegamos a un platô para montar campamento, era nuestro segundo campamento en la TAC, carne asada, farnel en grupo y dormimos pronto, cansados, acampados a 1.200 metros de altitud en medio de un valle con vientos fuerte, que arrastraban las barracas, resultado un frío medio de 14 grados, dormí en la red, confieso que amo red, pero fue complicado, un pantalón comprido y un mono regalado por amigos del Papa Leguas jipe Club, más una camisa y sábana, dormí al viento, agasalhado, pero barbilla batiendo, sin embargo lo que más entorpeció mi sueño, de esa vez no fue el ronco de Fileno, Léo y Afranio, verdaderos motores dos tiempos desregulados y una Luna tan iluminada que hacia de la noche día, aquí en medio de la nada aquella Luna más parecía un nacer del sol, hacía tiempo que no veía un cielo tan limpio y tan bonito y tan lejos de todo. Más una vez contemplé lo cuánto valió la pena estar aquí.




4º Día de la TAC 2014.
21/03/2014 - Tercero día de la expedición (Fotos: participantes de la TAC). Relato por Sérgio Holanda.




Nos despertamos pronto, claro Bocca no deja nadie dormir mucho, preparamos los coches y seguimos enfrente, más erosiones, subidas locas, tobogã de coche y llegamos a la Ladeira de los Marcos, descendida loca, subidas imposibles, riba de peñasco y todos tensos, por primera vez escuché Cowboy decir que se quedó tenso. Para alegrar, Gustavo reclamaba queriendo que sepa quién fue el desgraciado que dio una cagada al lado del coche de Media, su hermano, risa total la desconfianza era que el sacana fue Bocca o Afranio.

Pasamos las dificultades y con una visión fuera del normal y finalmente llegamos la Sierra del Sol, ahora era ir a las cascadas, en el pie de la Sierra y quitar muchas fotos, aprovechar el máximo, finalmente el día siguiente tendríamos dos días de trilla para volver, aún camino desafíos iguales o mayores, finalmente donde subimos iremos a descender y donde diéramos iremos a subir.





Serra del Sol: Belleza impar, no por el hecho de una montaña o de una bellísima Sabana, Sierra del Sol es linda, pero la belleza de todo es el trayecto es la aventura y el desafío contra la naturaleza y la posibilidad de dar todo errado. Serra del Sol es única, es estar la noche acampado y que las raposas lleguen junto, es ver aquel paisaje árido, pero con cascadas y córregos en el medios de las rocas, claro tenemos eso en el Jalapão, en la Sierra de las Mesas, Guimaraes o Chapada Diamantina, pero ninguno de esos locales pasamos por tanta aventura, desde el momento que entramos en Venezuela y adentramos en una reserva prohibida y necesitamos mentir a la Guardia Nacional de donde iremos, vigilan armados con metralletas, hasta el momento de que veamos nuestras vidas en la mano de un vehículo a 150 metros de altura donde uno vacilo y nuestras vidas se acabarían. Ir hacia Sierra del Sol no es solamente contemplar una montaña y una Sabana con El Monte Roraima al lado, pero poder decir a todos “YO FUI” yo sobreviví la esa gran aventura, fui con mi coche y volví. Para algunos puede parecer tontería, pero venir aquí es más que contemplar la naturaleza que Dios creó, es dar valor la vida y las personas que amamos, son seis días lejos de todo y todos, sin comunicación, sin saber lo que está aconteciendo, todo bien un móvil veía satélite, pero, estaríamos desconectados del mundo? No, sólo un rastreador que mande mensajes para mi red social diciendo a todos que estamos vivos y bien y sólo, nada de saber que día de la semana es lo que está aconteciendo allá fuera, sólo vivenciando nuestro mundo, nuestros miedos y nuestras vitorias. Definitivamente eso aquí es más una gran aventura en mi vida y puedo decir fui la Sierra del Sol y voy a volver!



La noche fue una farra, en el campamento de Tapera tuvimos algo inusitado, Bocca haciendo churrasco de picanha y llevando pros gauchos, que hacían pasta, todo bien que la pasta que Marcelo hizo estaba muy bueno, mira que no soy de masa, pero estaba muy bueno, pero sabemos que el gauchos son los reyes del churrasco, pero pasaron vergüenza, comieron la picanha de los bahianos. La noche corrió de farra, algunos fueron a dormir pronto, cansados del día, otros en la farra, dos campamentos en fiesta, ya que los de los gauchos se queda 10 metros después debido a organización de los coches y nos quedábamos paseando de un campamento para el otro. De pronto uno de los participantes sale de la barraca, rebajo el volumen del sonido de los gauchos y pide silencio para dormir, algo chato, hasta porque existían varios lugares para armar la barraca y el viento no permitía llevar sonido, según el participante, que conversé en el otro día, él se despertó medio desnorteado y hizo aquello impensadamente, le dijo que dos palabras cambian un contexto a nuestro favor: “por favor” y “disculpe”. Él pidió disculpas al personal, que fueron aceptas inmediatamente y el clima chato se desvaneció y aún generó más un motivo de zona de la multitud, pero esa historia cuento en la próxima parte: Retorno de la Sierra del Sol.




Amplía información: www.tac4x4.com


Sergio Holanda.
Marzo 2014.









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